Larissa cerró los ojos, su cuerpo se deslizó de la cama al piso, su llanto brotó y su corazón se agitó. Tenía la sospecha, pero esto era distinto; ahora tenía la seguridad de que una vida se gestaba en su interior. «¡Todo fue un maldito error!» El recuerdo de las palabras pronunciadas por Michael la golpearon directamente al corazón. Larissa se hizo un ovillo y se abrazó a sí misma, mientras la angustia, el dolor y la incertidumbre se abría paso por su cuerpo. ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo iba a enfrentar a Michael? ¿Cómo encontraría el valor para trabajar a su lado y no decirle nada sobre el bebé? Y Renato… ¿Qué pensaría su hermano de ella? Un sinfín de preguntas atormentaron a Larissa en cuestión de segundos y no tenía ninguna respuesta. No sabía qué hacer, no tenía idea de qué era lo m

