Creo que no hay nada peor que la angustia e impotencia de sentir dolor y no saber a qué se debe este. Esta mañana me he levantado levemente mareada y con nauseas, y como iba muy justa de tiempo para llegar a la universidad he decidido quedarme en casa. A lo largo de la mañana, he empezado a sentir un leve dolor de estómago que poco a poco se ha ido haciendo más y más intenso, hasta ahora, que siento como si mí estomago fuera a explotar. Así que cuando llega el final de clases, marco rápidamente el número de Sean y espero impaciente a que conteste, pero me manda directamente al buzón de voz. Irritada, pruebo con Gina y con esta tengo más suerte. -Me has dejado sola en clase de Filo, esto no te lo perdono-Se queja Gina. En otro momento y otras circunstancias hubiese reído, pero la situació

