Estaba claramente molesta por lo que mi padre estaba haciendo, pero eso solo me demostraba lo buena persona que es Sebastián y lo mucho que a luchado por mi familia. Sabía que todo esto lo había hecho, por el gran amor que me tiene. –No tenías que hacerlo. –Le dije algo enojada, no con él, sino que con mi propio padre. –Claramente tenía que hacerlo, el padre de la persona que más amo en este mundo, necesitaba mi ayuda y tenía que sacarlo de esos problemas. Ahora más que nada, sabía que tenía que involucrarme en los negocios de la familia. Pero antes, tenía que hacerle cara a mi propio padre. Realmente me sentía culpable, todo este tiempo le había cargado la mano a mi esposo, cuando el problema era mi propio padre. –¿Pero porque nunca me dijiste algo? –Le pregunté a Sebastián mientr

