Capítulo 25

2864 Palabras

La tarde pasó con mucho trabajo para deshacer las malas acciones de Hernán. A las seis, con los animales ya guardados y todo en orden, Rodrigo llegó en la camioneta a buscar a su hermano. ―Vamos por tus cosas, hermano. ―Yo te dije que me iría solo si ellas estaban de acuerdo. Que yo sepa, todavía ni se enteran. ―Mira, ellas te aceptarán, estoy seguro de eso. ―¿Y si no? ―No te preocupes, lo harán. La llegada de los dos hombres juntos fue algo extraño para la abuela. ―¿Y Victoria? ―preguntó Rodrigo. ―No ha bajado en todo el día. ―¿No ha comido nada? ―Sí, le pidió a María, cuando vino a hacer el aseo, que le subiera algo para comer. ―¿Por qué? ―No sé, quizás no quiere encontrarse conmigo. A Rodrigo le pareció extraño, sin embargo, calló. ―La voy a buscar, necesitamo

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