—Organizaré el viaje para el martes. Aún así, cambiando la fecha, ¿crees…que podrías ir? Me gustaría que me acompañaras, Ares. —Ámbar, lo lamento mucho, pero no me es posible. Te servirá para relajarte, podrás ver el paisaje, un bello lugar y de paso hacer tu trabajo. La pasarás bien.—toqué su frente, aún deseando que aquella noche no hubiera pasado, porque ella estaba desarrollando sentimientos que solo la harían sufrir. Y eso no me gustaba, era alguien a quien realmente le tenía mucho aprecio y me gustaba contar con su apoyo, sentir su presencia, sentir que alguien estaba de mi lado, aún cuando sabía que yo cometía errores.—Lo siento. —Está bien. Me prometí ya no insistir y eso es lo que haré, no te voy a agobiar. ¿Quieres tomar algo antes de irte a casa? —No, sospecho que Danais hará

