Capítulo 41

2632 Palabras

CAPÍTULO CUARENTA Y UNO Encontramos un lugar de estacionamiento al otro lado de la calle del salón de tatuajes. Diggy no necesitaba que le mostrara donde estaba el club, no sólo sabía quién era Nagy Farkas, sino que también conocía el lugar. Todavía había una hora antes de que la puerta se abriera al público, lo que le dije a Diggy durante el viaje en coche, y él eligió ignorar. Tocó una vez, apretó el intercomunicador y esperó treinta segundos. Nadie respondió. A diferencia de Vincent, Diggy no tenía reparos en actuar descortés ni inclinación a ser ignorado. Se apoyó en el intercomunicador y mantuvo el dedo presionado. Debería dárselo, la gente tardó unos siete minutos antes de que alguien abriera la puerta, y el guardia más n***o que jamás había visto nos recibió con una cara oscura lle

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