CAPÍTULO SESENTA Y TRES Me apresuré afuera, guiñándole un ojo a Bruno mientras salí a la acera. Escaneé el otro lado de la calle, busqué de izquierda a derecha. Cinco minutos después me encontré maldiciendo mi estupidez por permitir que Rafael me detuviera en la puerta. Consciente del tiempo que pasaba y de la reunión con Camilla, le envíe mensajes de texto a Zantry mientras caminaba, ojeando hacia un taxi amarillo. Un momento después mi teléfono sonó con un texto de él: "Casi en casa" leía, acompañado de un empujón en el vínculo. Tenía esta impresión de viento en mi cara, de Zantry en el lado del pasajero de un vehículo en movimiento, ventanas abajo. Cuando unas cuadras más tarde ningún taxi había pasado, vacío o de otra manera, contemplé volver al metro, pero no estaba familiarizada con

