Observo a la no todavía novia de Massimo, es una chica guapa. No tanto como mi esposa, pero es muy bonita, lleva jeanes rotos, una blusa que deja ver su abdomen en su nariz, reposa una argolla, los chicos la apuntan y ella directamente a mí. —Mi capo —Baja el arma y realiza una pequeña reverencia, se nota que conoce del mundo de la mafia. —Perdóneme, no quise apuntarlo, señor mi nombre es Lía, fui quien lo llamé, robé su número a Massimo hace unos días —Habla bajo, pero con la mirada al frente. —Lía, espero que no le hayas robado algo más —Sonreí para que el ambiente tenso bajara un poco. —Un par de besos, ¡Ha!... y, su licencia de conducir —Es tan loca y espontánea como Massimo, entiendo por qué se llevan bien. ¿Sabías que la traición se paga con sangre? —Dije sin imitarme. —Perfect

