Massimo Fue doloroso aceptar que ya Kendra no me pertenecía, no de la manera que yo deseaba, aunque mi admiración y mi lealtad siempre existirá, algo me obliga a estar unido a ella. Deslizo mis dedos por mis labios recordando su sabor, su delicadeza y ese olor a fiera inalcanzable que la caracteriza, el padrecito mafioso se la gano y en el corazón no se manda, al fin y al cabo, él se arriesgó por salvarla al igual que yo. La cuida de su padre y eso es un alivio. Yo no tengo el poder ni el dinero para protegerla de ese desgraciado, me movilizo investigando que fue lo que sucedió con la madre de Kendra, el perito que determino que fue un s******o. Se jubiló hace mucho, sin embargo, la cantidad de plata que maneja en sus cuentas bancarias es exorbitante, el juez Ignacio me dio toda la info

