Mis dedos palpan su piel, estoy haciendo lo que tanto me imaginé desde aquel día que lo vi recién salido de la ducha. Axel aflora sentimientos en mí que nunca había sentido. Todo juega en mi contra con este hombre, jadeo cuando sus dedos se aferran a mí. Es tan varonil, su lengua juguetea con la mía y mis ansias de seguirlo besando no se calman, al contrario, solamente se acrecientan más. Él baja la intensidad de su tacto y de sus besos. ¿Recapacito o se arrepintió? Al sentir su tacto humedecer mi mejilla abrí mis ojos, lo observé fijo. —Debo irme —Expresa susurrando en mis labios. —¿Cómo sabré que estarás bien? —Pregunte con el terror invadiendo mi ser. Temo por él. Ese tipo es un psicópata. —Lo estaré, después de este momento no deseo morir —Sonríe y me derretí, Didi si sabe nadar, es

