Al ver como estaban transcurriendo las cosas, veía que el viejo tenía cada vez la razón. Mi papá es muy pesimista, aunque él mismo se define como realista, pero el viejo siempre dice que uno debe esperar lo peor de las personas. Tal vez lo pensará porque mi mamá le fue infiel como con cinco amigos suyos a lo largo de mi infancia y mi hermano mayor le robó unos once millones de pesos hace unos años, aunque bueno, al menos el viejo le dio tremenda paliza, pero ahora veía que tal vez podía tener la razón.
Sé que no puedo culpar a Daniel porque yo me ilusionara de más, que empezara a gustarme muy rápido. Sé que fui quién le pidió que me besara, pero lo hice porque en verdad deseaba hacerlo, moría porque me besara, pero… si él no lo quería pudo rechazarme, así al menos no habría sabido qué se sentía besarlo y ahora no desearía tanto hacerlo, pero no, no solo no me rechazó si no que me besó con tantas ganas y ahora, él siguió como si nada, como si fuésemos compañeros de casa y nada más. Es que ni menciona el tema, finge que no pasó y me siento horrible, pero sé que no tengo de otra más que superar eso que pasó, aunque… no sé cómo lo haré viendo a ese chico a diario.
—Bueno, como soy la mejor en espiar a mis enemigos, logré conseguir las cuentas del sujeto que me pediste —me dijo Cata esa noche mientras se tiraba junto a nosotros y Fer le arrebató la computadora.
Él por supuesto ya estaba enterado de lo que pasó, la muy idiota le fue con el chisme y no ha dejado de reírse de mí por lo que sucedió. Al parecer todos veían más que obvio que nada podría suceder entre nosotros, que ese chico jamás me ha dado otra mirada más que casual, pero claro, como yo soy tremendísimo imbécil, me ilusioné por cosas que pasan a veces en una borrachera y ahora estoy desanimado y sin ganas de nada.
Creo que fui muy tonto al creer que sería su novio.
—Jajá, es cierta tu teoría. El Daniel en definitiva tiene un tipo, su chico es como de tu r**a —bromeó Fernando y miré las fotos del chico.
Debo aceptar que tiene cierto parecido a mí. Parece ser de mi estatura, es igual de flaco que yo y tenemos un tono de piel similar, pero su ex es evidentemente extrovertido, a veces usa ropa femenina y cosas así, cosa que yo jamás haría, pero… debo aceptar que este chico es atractivo, es más que obvio por qué Daniel se fijó en él y se niega aún a soltarlo. Sé que se hablan a diario, a veces cuando Daniel está con nosotros se puede ver en su pantalla que el tal Mateo siempre lo llama y él le contesta. Es lógico que su ruptura es algo pasajero, probablemente pelearon y en menos de nada regresarán. Por eso estoy seguro de que no me puedo ilusionar con nada y que debo dejar ir lo que pasó.
—Ya, ya. Sé que se parece un poco a mí, pero ya no quiero ver más nada.
—Tengo un par de teorías de por qué rompieron en base a lo que espié —dijo Cata dándole un sorbo a su café y me miró—. El Mateo es medio intenso, siempre le dejaba comentarios en sus fotos como para que todos sepan que tiene novio, marcaba territorio, pero desde enero de este año, esos comentarios cesaron. Creo que se eliminaron de r************* , así que en enero tuvieron que romper y espiando las fotos del susodicho, puedo ver que el Mateo es bastante popular. Tiene muchos seguidores y likes, pero si te fijas cada vez que un chico atractivo o medio importante le hace un comentario a modo piropo, él les responde de manera muy descarada. Entonces creo dos cosas, o el Mateo le fue infiel probablemente con alguno de sus seguidores, tal vez alguno muy guapo o con plata, o en definitiva Daniel se hartó de eso, de que su novio fuese tan coqueto y descarado. Tuvo que ser eso.
—Eres tan brillante en espiar que incluso aterra —admitió Fer y me quedé pensativo.
No conozco a ese chico ni puedo saber qué clase de persona es, pero he llegado a conocer mucho a Daniel y si le fue infiel a alguien tan grandioso como él, en verdad tiene que tener retraso o ser simplemente un imbécil.
—Llegó el rey de roma —dijo Fernando y miré a Daniel quién venía llegando de su turno en el restaurante.
—Creo que mejor me voy a la mierda —dije desanimado y simplemente me fui hacia mi habitación antes de que él notara que la había estado pasando mal desde la otra noche.
Entonces me encerré en mi habitación y me desvestí para estar más cómodo, pero al menos por decencia usé ropa interior. Hacía algo de brisa fría porque acababa de llover, así que me tapé con una sábana y puse las películas de Jason a ver si me animaban. Vi más de la mitad de la segunda, pero me distrajeron unos mensajes de la empresa, mis amigos se reían del infeliz de Fabián y me reí un rato leyendo los mensajes cuando sentí que tocaron a la puerta, pero no alcancé a responder cuando vi a Daniel asomarse y mordí mis labios al verlo.
Esto no se sentía bien.
—Ratón, ¿puedo pasar? —preguntó y me encogí de hombros.
Odio cuando se pone ese buzo azul, ese color se le ve muy lindo y desearía que se viese horrible para ver si así dejaba de pensar un poco menos en él, pero no. Por algún motivo se sentó a mi lado en mi cama y lo miré de reojo. ¿Sabías que también odio cuando llevas el pelo humedecido por acabarte de duchar? ¿por qué incluso con cosas tan mínimas debes verte tan precioso? ¿es justo esto conmigo?
Ojalá pudiera odiarte.
—¿Cómo te fue hoy en tus trabajos? —le pregunté.
—Pues… como siempre, pero no quería hablarte de eso ahora.
—¿Entonces?
—Noté que huiste cuando me viste entrar. No te he visto bien desde… bueno, la otra noche.
—Será porque no lo he estado.
—Ratón…
—¿Por qué preguntas cosas tan obvias? No sé qué es lo que quieres. Digo, es más que obvio que me gustas, sé que tú lo notas, todos lo notan y es lógico que… me gustó también eso que pasó, los besos y todo, incluso a llegué a imaginarme cosas absurdas como que serías mi novio y tonterías, pero sé que para ti no fue así y está bien.
—No es que no me haya gustado porque no es así, es que no lo planeé. No pensé que entre nosotros pasaría algo así alguna vez, nos conocemos hace nada y solo hemos sido amigos.
—Eso ya lo sé. Es más que obvio que me ves solo como amigo. Mi teoría era cierta, sería muy difícil que te fijaras en alguien que se llama Rogelio, supongo es mi culpa por tener ese nombre —bromeé de forma estúpida en la peor de las situaciones, porque me estaban rechazando de frente, pero supongo era mi manera de evadir el momento tan incómodo.
El rio al escucharme y acarició mi pelo, siempre hace eso, me trata como a un cachorro y odio que haga eso. Es que cada vez que me toca…
—Te había traído algo de comer, te conozco ya un poco y creo saber lo que te gusta —dijo y me entregó una bolsa de papel que había dejado en la mesita de noche al entrar—. Sé que te gustan los brownies, espero te gusten.
—¿Y no me golpearás por comerlos?
—No… —respondió con una leve sonrisa que se esfumó al no verme muy bien y sé que le daba algo de culpa, pero no tenía por qué sentirse así—. Ratón…
—¿Qué?
—No quiero verte así.
—Ponte una venda y así te evitas verme esta cara horrible que tengo pegada a la cabeza.
—Sabes que no lo digo por eso. Eres lindo aún con lo raro que seas y claro que querría salir contigo, es que… aun ando en ciertos temas que no cierro con mi ex, pero aún así… —lo interrumpí.
No quería que continuara.
—Creo que en vez de seguir viendo mi película voy a echarme a dormir. No sé si sabías que tengo la peste bubónica, entonces por mi salud debo dormir. Ya vete —le dije y me di la vuelta, fingiendo dormir por una enfermedad que ni siquiera sé que es, pero al ponerme en una actitud tan infantil y bochornosa sucedería algo que no esperaría.
Daniel me hizo darme la vuelta sobre la cama sujetándome por mis hombros y me miró.
—Oye tú, ¿crees que vas a dejarme hablando solo?
—Estoy enfermo, si muero va a ser tu culpa y espero que te quede en la conciencia.
—Tú, ratón, Jerónimo, Emanuel o como finjas llamarte, me vas a escuchar.
—¿Qué quieres? ¿romperme la cara?
—Cállate —sentenció, me quedé en blanco al escucharlo porque creí que bromeaba, pero no, parecía enojado en serio y sin previo aviso, se inclinó hacia mí, besándome con deseo y desde ahí, todo se volvería borroso para mí.