Desperté con dolor en el cuello y la espalda molida Sonya estaba acostada sobre mi, desnuda y yo recostado al brazo del sofá ¡Que incomodo! Me levanté y ella gimió un no por favor, sonreí y le di un beso en la coronilla. Su piel es muy suave y su olor ¡Uhmmmm, me encanta! — ¡Amor, despierta! Sonya - se removió porque la caricia le hizo cosquillas y me miró con ojos hinchados y labios rojos sonriendo ¡preciosa! — ¡No quiero! Aquí no está tú mamá ¿podemos quedarnos un poco más? ¡por favor, por favor! - dijo con voz de niña y me arranco una carcajada. — ¡Jajajajaja! Vámonos al ático amor allí hay cuartos con camas cómodas, aquí no quepo - hizo un puchero que mordí, lamí y chupé, ella poco a poco mirándome bajó a mi pene y se lo metió a la boca ¡Oh si eso es... delicioso! Subí la c

