La ambulancia llega primero que Paúl, así que yo me voy antes de que él aparezca. Aunque después lo llamo para avisarle en la clínica en que estoy. No tarda mucho en llegar. En cuanto lo veo me derrumbo en sus brazos, esto está tan mal, es como si de pronto lo que había arreglado se desmoronó. Es como una avalancha de malas cosas, y todo me está sucediendo a mí. Me siento en las sillas de la sala de espera, hace quince minutos que se llevaron a Lyly, supuestamente acababa de ingerir ese montón de pastillas cuando yo llegué, pero al ser tan fuertes la hicieron perder la consciencia de inmediato. Que suerte que llegué a tiempo, de esa forma hay posibilidades de que con el lavado estomacal que le harán puedan ayudarla. Maldita sea, todo esto es por mi culpa. Alessandro se le acercó a Lyl

