El almuerzo con el joven Saydim iba de maravilla, pero siempre Zeynep tubo el talento de ver más allá de una persona, hoy estaba viendo a un joven cómo enamorado de la nueva accionista de la compañía Kutlusoy. En cambio en la mirada de Leyla, ella no ve ciertos sentimiento y tampoco de alguna chispa de brillos en los ojos. —Dinos Javi ¿Cómo es que no conocía a un joven heredero y apuesto antes?— Para Javi no era extraño la pregunta de la señora Zeynep. —Bueno verá estuve mucho tiempo fuera del País, prácticamente toda mi infancia y adolescencia lo he pasado en Nueva York— Ahora al menos Zeynep entendía porque nunca pudo verlo. —Vaya siempre creí que creciste aquí, bueno eso pensaba ya que me habías dado las llaves de tu departamento, cuando fui por tu portafolio. Había visto fotografía

