Al día siguiente Leyla había despertado más temprano de lo habitual. Mientras que permanecía aún desnuda y pensativa. Recordaba lo que había pasado la noche anterior. Ella no podía creer haber sido tan débil ante Yaman, lo cierto es que aunque ella se resistiera a la voz de su corazón, sabía que lo que sentía por Yaman era más fuerte que las promesas que había hecho a su padre, la de no enamorarse de un Kutlusoy. Ella supo en ese momento que había cruzado la delgada línea que estaba prohibido cruzarlo. 《 ¡Cómo pude haberme enamorado de él! ¡Oh Leyla! Ufs!>> Mientras que se duchaba ella se reprendió a sí misma, por haberse entregado en cuerpo y alma a Yaman. — ¿Leyla? Traje el desayuno...— Yaman era la primera vez que se molestaba en ir de compras para elegir personalmente el desa

