Después de que Yaman y Leyla estuvieran desafiándose el uno contra el otro. Yaman toma la decisión de poner un guardia en la puerta de ella para que la vigilasen. Pero él no repararía en gastos, si de eso dependiera que la vida de ella estuviera segura. Pero al pasar los días Leyla ya podía utilizar la silla de ruedas, esto la facilitaba para ir hasta la habitación del joven Saydim. Y aunque el ya no estuviera entubado seguía inconsciente, según los doctores era normal ya que llego en estado crítico. Pero ella como todos los días iba a junto a él para hablarle, porque según su conocimiento es muy importante hablarle mucho para que la persona despertase. Mientras que le hablaba, Leyla sentía que Saydim la apretarse los dedos. Ella sabía que él estaba por despertar al fin. La alegría en

