Intensidad

1052 Palabras
Son las nueve de la noche e Isabela va bajando las escaleras rumbo a su casa, Raúl adelantó y estaba en el auto esperando que ella saliera para pedirle que permitiera que la lvará a casa, Isabela no podía olvidar lo que pasó arriba en el aula con máximo y Raúl, ella quería más tiempo con su profesor para poder conversar un poco más y conocerlo, pero Raúl estropeó todo, Isabela sabe que la presencia de Raúl en el aula no fue coincidencia, lo sabes porque conoce a Raúl y a través de los años ha visto en él un hombre atrevido. Isabela llegó al parqueo y notó que Raúl estaba esperando, no solamente la esperaba sino que también compró algo de comer para los dos pues pensó que ella podría tener hambre luego de tres horas de clase y sin haber comido antes de iniciar la clase, para ella fue un gran gesto así que aceptó la comida pero no el aventón, Raúl quedó sorprendido ¿cómo es posible que Isabela prefiriera irse caminando por calles oscuras antes de aceptar irse conmigo a casa de sus padres? de su parte, se sentía algo ofendido. Entonces le preguntó Isabela si es que ella ya no quería saber nada de él, porque sentía que su relación de amistad había menguado en cuanto a la confianza. Ella le dijo que lo seguía viendo como un buen amigo pero que por el momento prefería caminar, le dio las gracias por la comida y por siempre estar pendiente de ella, entonces el acarició sus mejillas y acarició su pelo, y le dijo que no la iba a dejar sola aunque ella quisiera ir sola. Ella lo miraba con ojos dulces y tierna mirada consiente en el fondo de que Raúl ha sido atrayente para ella siempre y que lo quería. Luego de que Raúl Insistiera un momento Isabela decidió subir al auto para ser llevada a casa, era una noche fría, Isabela olvidó su abrigo en casa y entonces Raúl le ofreció el suyo para que se calentara un poco y la cubrió con su abrigo con agradable olor a perfume que cautivó los sentidos de Isabela. Llegando a casa de Isabela comenzó una fuerte tormenta, no se podía ver bien la carretera, por lo que Raúl tuvo que bajar la velocidad y detenerse un momento para que las aguas fluyeran y así poder ver el camino. Mientras Raúl estaba detenido tocó el tema de la clase de Máximo para causar una conversación: — ¿Qué te pareció la clase de hoy? — Excelente e interesante— contesto Isabela. — ¿y el maestro? — Preguntó Raúl — Isabela lo miró a los ojos y comenzó a reírse, sabiendo que Raúl preguntaba para saber si le sacaba un poco de lo que habían hablado. Ella sabía que él estaba celoso, entonces le dijo que el maestro es muy respetuoso y que sólo esperaba que ella fuera puntual en las demás clases. —Vi cómo te miraba el profesor, su mirada no era común, creo que le gustas— dijo Raúl. Antes de pensar en él, recuerda que te tengo pendiente y que soy el número uno en la lista de solicitantes, espero que cuando estés dispuesta me hagas caso. — Sé que me quieres, sé que te gusto. ¿Por qué no me das la oportunidad? — Isabela quedó atónita, por fin Raúl estaba confirmando lo que ella siempre había pensado de él entonces no supo qué responder más que decir que ella sentía algo parecido pero que necesitaba tiempo, entonces él no pensó dos veces en darle un beso, ella no se resistió, si no que mostró interés y lo siguió besando intensamente, acariciaba los brazos de Raúl, acariciaba su pecho, la lluvia seguía cayendo y la joven religiosa comenzaba a entrar en desacato, para Raúl era inevitable ver sus piernas limpias y hermosas, mostrando un preludio del manantial que hay más adelante, de igual manera enloquecía por tocar sus senos, pero sabía que Isabela es una joven integra y hacer eso talvez la haría sentir Mancillada y una cualquiera, pero lo que él no sabía es que Isabela ya había confirmado lo que sentía por él y pudo ver que los brazos de Raúl es un lugar donde ella quiere estar. Isabela vestía una falda poco más arriba de la rodilla por lo que Raúl podía ver sus piernas calidad y comestibles. Vestía una blusa elegante que mostraba un poco sus senos, Isabela se sentó en sus piernas frente a él en el asiento del conductor, pero mientras se besaban se soltó un botón de la blusa y lo que se veía no era lo que Raúl quería, pero era suficiente para enloquecerlo y hacerlo desear más, Raúl quería besar y sacar todo lo que allí veía, pero tenía temor. Entonces Isabela se aprovechó del momento, sus actos de lujuria se estaban yendo más allá de una simple noche de exploración, puso las manos de Raúl en su trasero mientras besaba el cuello de Raúl, y a la vez sentía la bestia que dormía despertarse. La Bestia estaba despierta, más altiva de lo que se esperaba por tan poco tiempo de caricias, pero la lluvia había ido pasando y los cristales aclarando, entonces Raúl entendía que era el momento de hacer algo que Isabel recordara siempre, así que sin pensarlo desató el otro botón de su blusa y la tocó, y no solo la tocó si no que beso cada parte de ellas hasta que Isabela perdió el aliento y lo cambió por suspiros, Isabela es virgen y nunca había sentido este placer inmenso, Raúl la tiene más cerca que nunca y está a centímetros de hacerla mujer, ella lo pide y solo está a un par de trapos de hacerlo, ella lo toca y quita todos los botones de su camisa, ya el no aguanta más y tiene que hacer algo ya por matar esas ganas y esa tortura, de igual manera ella lo besa y toca por encima lo prohibido como si fuese un maíz de intenso, ella estaba que babeaba por él y solo estaban a una decisión, ya estaba consumado el pecado entonces ¿ya qué quedaba? Suspiros y suspiros y las manos de Raúl estaban por invadir aguas prohibidas.
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