Salió del baño, fue a la cafetería donde su madre y Esposa estarían, al llegar solo encontró a Tania. Se acercó por detrás, la abrazó y dejó un beso en su cabeza. Ella cerró los ojos porque un solo contacto de su amado la hacía sentirse en el mismo paraíso. —El abuelo se ha dormido ¿Quieres que nos vayamos? Lanzando la cabeza hacia atrás, con una sonrisa que lo cautivó, ella preguntó. —¿A dónde iremos? —Mi primo Aike nos ha invitado a su casa. —Entonces, vamos para allá. Se levantó, agarrada de la mano de su esposo salió de la cafetería, por consiguiente, del asilo. Subieron al auto que le había prestado su tío, y fueron hacia la antigua mansión Lanús. Ahí, dónde se crio su abuelo y sus padres. La haciendo estaba a unos cuantos metros de la entrada principal. En el pasado, to

