Piero y Louisa estaban en sus asientos respectivos atendiendo correos y llenando informes cuando Leonardo entró a la oficina con un paquete de donas y tres capuchinos. —Hoy les traigo una muestra de recompensa por el trabajo que realizaron la semana pasada y con el que se obtuvo buenos resultados —coloca sobre la mesa. —Señor, no se hubiese molestado —dijo Louisa al acercarse. —No es ninguna molestia. —Muchas gracias señor Espinoza. —¿Cómo van con la propuesta de aquel emprendimiento? —pregunta Leonardo. —El emprendimiento tiene buen potencial y está bien encaminado hacia el objetivo que quieren llegar —respondió Piero. —Eso es excelente. —Incluso cuentan con buenas ganancias y ya nos pagaron el 10% de lo acordado —añadió Louisa. —Sigamos así, que estamos yendo por un buen camino.

