Leonardo y Louisa caminaron por todo el camino del Parque y se tomaron más fotos junto a la fuente de agua. Ella era feliz y él no podía evitar sonreír. Se sentaron junto a una fuente apartada de la gente y él reposó su cabeza sobre las piernas de su enamorada. —¿Planeas contar de nuestra relación en la oficina? —preguntó Louisa. —Sí, sé que antes te había dicho que no diríamos nada sobre nuestra relación, pero ser uno de los gerentes tiene su ventaja —respondió Leonardo. —¿Qué te hizo cambiar de opinión? —No lo sé —¿Cómo puedes no saberlo? —Porque no tengo una respuesta romántica que darte. —¿Dejarías a la luz tus celos? —Tan cierto como culpable. —¿Es por Hugo? —Sí, no puedo evitar sentir celos, tampoco me da buena espina. —Solo lo dices porque sigues creyendo que m

