Los días pasaron y Louisa y Amanda se sentieron mejor de salud, por lo que regresaron a la oficina. El único contento con el regreso fue Piero, mientras que Clara mostraba una actitud egoísta y poco amigable. —Creo que aún no le agrado a Clara —dijo Louisa. —Déjala, no tienes porque caerle bien —dijo Piero. —Tienes razón, ¿está todo bien aquí? —Con tu regreso y el de Amanda todo irá mejor, últimamente el señor Leonardo ha estado distraído y muy estresado, se nota que le has hecho falta. —Bueno por eso soy su secretaria, todos los jefes necesitan uno. —Solo te molestaba. —¿Qué hay de ti?, ¿has podido sin mi ayuda? —Fue difícil, pero terminé aprendiendo así que ya no te molestaré por ayuda. —Igual puedes hacerlo. —Seguro, te quería preguntar si podemos almorzar juntos. —Tengo qu

