—Ramiro no tienes que trabajar hoy, me haré cargo hoy —dijo Leonardo —Señor sabe que me gusta ayudarlo. —Lo sé Ramiro, pero hoy me haré cargo de ella. —Me llama por si necesita algo. —Bien Ramiro. Louisa se levantó de la cama y se acercó donde estaba Leonardo y Ramiro, solo los observó y escuchó parte de su conversación. —Buenos días, señorita Louisa —dijo Ramiro cortésmente. —Hola Ramiro, ¿hoy se irá? —Sí, el señor Leonardo cuidará de usted, mañana le traigo una sorpresa. —Es muy amable Ramiro, pero quizás se ponga celoso Leonardo. —Me alegro de que ustedes dos se lleven muy bien. —Es como si nos conociéramos desde antes, ¿o no Ramiro? —Me temo que es algo parecido —respondió nervioso Ramiro y miró por un momento a Leonardo quien le asintió con la cabeza. —Ahora todo será mej

