Louisa entró a la oficina mientras que Leonardo ingresaba a una de las salas de junta. Ambos se hicieron tarde y decidieron ingresar en diferentes tiempos para no llamar la atención. La oficina permanecía en calma, Piero o mejor dicho Hugo aún no llegaba, lo que se le había hecho raro ya que él era siempre en llegar primero con una gran sonrisa. En su escritorio solo estaba su vaso de cerámica de Avengers con las plumas que él usa. Se acercó donde ella y Clara ingresó. —Pensé que el señor Leonardo estaba aquí —dijo Clara al ver a Louisa parada enfrente del escritorio de Piero. —Está en una junta —Louisa se regresa a su escritorio—, ¿cómo te puedo ayudar? —preguntó seca. No le agradaba su presencia. —Solo me ayudarías en nada, sería un milagro si pudieras hacerlo. —Entonces la conversac

