La historia de como me enamoré del hijo de mi mejor amiga

4313 Palabras
Capítulo 1 La historia de como me enamoré del hijo de mi mejor amiga . A veces las cosas no funcionan como esperamos, pero les contaré un poco de lo que me pasó; Bueno está historia comienza mucho tiempo atrás, remontada a mi niñez, mi nombre es Aneliz. Yo crecí en un pueblo muy lejano, lejos de la ciudad llamado Esquipulas, en ese lugar no se conocía el internet y para llegar solo se podía hacer por medio de; lanchas, chalupas , como ustedes le entiendan mejor, en aquel lugar no había carreteras ni nada de eso, en ese entonces yo vivía con mis padres y algunos de mis hermanos los cuales en total éramos 10 . Mis hermanos y yo íbamos a la escuela totalmente descalzos, en esos tiempos las personas no eran tan malas dado que no conocíamos el bullying como en la actualidad. Si en este tiempo te hubieran visto llegar a la escuela en esas condiciones tan deplorables, todos se burlarian hasta más no poder, de bebida siempre llevábamos; chorote, pozol agrio, algunas de estas cosas se acostumbraban a beber y las maestras en esos tiempos , podían pegarte un reglazo por copiar o no entender las tareas , pero ahí en la escuela se desarrolla parte de esta historia . La escuela sinceramente a mi me gustaba muchísimo, a pesar de los estrictos que podían ser, cabe recalcar que con anterioridad nosotras las mujeres en esos tiempos no teníamos derecho a estudiar, solo a trabajar en las parcelas de nuestros padres ¿Injusto no?. Trabajando conocí a Perla la cual con el tiempo se hizo mi mejor amiga, éramos de la misma edad y ella era muy amable, siempre me llevaba tortillas echas a mano o me llevaba café para cambiar un poco lo que yo bebía que era puro pozol agrio. Como había comentado con anterioridad, la vida de ella era un poco diferente a la mía, aunque nuestros padres tuvieran su parcelita, el mío llevaba una muy mala vida por el simple hecho de que su vicio eran las mujeres, el alcohol y bailes. Se muy bien que se preguntarán, ¿Cómo es que hacía para divertirse mi padre, si en aquel lugar tenía tantas carencias para poder hacer algo?, Pues muy fácil, a mi progenitor se le hacía demasiado fácil irse pagando fletes de lancha que lo cruzaran a miles de kilómetros a lo largo del Rio, por eso Perla me llevaba lo que podía ya que a ella sus padres le daban en la medida que podían, se dedicaba a lo mismo que casi todos los vecinos en ese lugar; cosechas y ventas de productos. Mi amiga y yo éramos muy unidas aunque en esos tiempos no se usaban las muñecas, nosotras sabíamos cómo jugar los sábados y domingos que nos tocaba la ordeña de las vacas a donde nuestros padres nos solían llevar, en ese lugar nosotras aprovechabamos para arrancar las mazorcas de las milpas para poder jugar a qué eran nuestras muñecas, el pelo de las mazorcas simulaban qué era su cabello y así jugábamos con ellas, así fuimos creciendo cada quien, teníamos nuestros problemas pero al juntarnos nada de eso importaba. Ella también tenía hermanos así como yo tenía, pero los de ella eran mayores por eso quizás no nos entendían al igual que mis hermanos. Todos pero todos, teníamos que trabajar junto con nuestro padre, en el campo había veces que se inundaba por las crecientes y así nos tocaba trabajar, no importaba que fueras mujer por el hecho de que si ese dia te tocaba el campo, tenias que ir, aunque ese mismo día tuvieras que ir a la escuela, si te tocaba la cocina tenias que moler el maíz, echar las tortillas, siempre veía a mi amiga que venía y me silvaba por la ventana para que yo le explicará como haria tal cosa, aunque éramos de la misma edad, yo sabía muy bien como cocinar todo tipo de comidas, por otro lado ella casi no sabía, pero aunque no pudieras hacerlo, tenias que intentar todo lo posible para que resultará, solo para no recibir un regaño, ese día a mi amiga le tocaba matar un pavo porque eso sí, nuestras madres eran muy buenas para la crianza de los animales, criaban pollos, pavos, gallinas , claro que ese día su mamá la mando a guisar un pavo, pero como ella no sabía, me escape para poder ayudarla, digo escapar porque no tenías permiso para poder salir a ningún lado, solo veía a Perla los días que nos tocaba trabajar juntas y siempre te repetian qué no querían escuchar juegos ni risas, solo teníamos que hacer nuestros deberes, mi mamá era demasiada estricta y ella nos daba más y más trabajo, decía que era para que no pensara en hacer maldades y la mamá de mi amiga era muy diferente ya que si era un poco dura de carácter pero siempre amable, así paso el tiempo y cumplimos 14 años, siempre seguimos siendo muy unidas, pero hubo una noche que cambiaría nuestras vidas por completo. Ese día Perla vino a verme a mi casa para poder decirme que se iría de la suya, yo me sorprendi mucho porque eso no se escuchaba por estos rumbos, ninguna niña de este lugar había huido de su casa, sinceramente siempre lo pensé pero nunca hablé con nadie de esto y obviamente nunca me escape aunque me cansaba de todo, quería saber cómo era ese mundo donde siempre se iba mi papá y por el cual nos dejaba por días solos a todos nosotros, entonces al escuchar eso de Perla me sorprendió y realmente era algo que no me esperaba. — ¿ Cómo vas a irte? ¿que vas a hacer? ¿De que vas a vivir?— dije con demasiada sorpresa en mis palabras, pensaba que lo que decía aquella chica era una tremenda locura. — Me voy, pero no quiero irme sola, quiero irme contigo, que nos vayamos las 2 solas— esto que dijo me sorprendió más, pero me imaginé que ella quería irse porque uno de sus hermanos la trataba como si fuera una esclava. Aunque yo siempre me sentí al igual que ella, ya me había acostumbrado porque siempre había sabido que las mujeres ahí jamás teníamos voz ni voto, pero mi amiga no estaba ya de acuerdo, ella se negaba a todo esto. — No lo pienses más, ya me puse de acuerdo con el lechero para que nos pueda llevar del otro lado del río y nos cruzará a la ciudad — Mi amiga lo decía con tanta seriedad, realmente no lo entendía desde cuándo estaba planeando está huida ya qué habíamos sido amigas toda la vida y para que ella ya tuviera dinero ahorrado, era muy extraño, me preguntaba con asombro como le había echo ya que no ganábamos dinero, si teníamos oportunidad de vender algunos pollos, si es que nuestros padres no los húbieran dado, pero pagaban solo 20 pesos Mexicanos en aquellos tiempos, pero en ese tiempo podías comprar una despensa hasta con 5 pesos Mexicanos. Entonces solo pude quedarmela viendo muy sorprendida. — Hey, hey — dijo sacándome de mis pensamientos — reacciona ¿que piensas, te irás conmigo o te quedarás aquí?— no sabía que decir, estaba atónita. Seguía pensando, me voy o no me voy con ella, mi mente daba mil vueltas porque sinceramente yo quería irme ya que algunas de mis hermanas mayores ya se habían casado, algunas se habían ido y yo quedé con mis hermanos más pequeños. — Piénsalo bien porque yo sí estoy bien decidida a irme de aqui y ver cómo es la ciudad para no seguir viendo vacas y montes, ya no quiero que sigamos siendo esclavas del trabajo solo por ser mujeres — estás palabras me dieron una gran punzada dentro de mi, sabía que lo que decía era verdad. — Está bien— accedí, entonces quedamos de vernos en la noche allá en nuestro lugar preferido, las milpas donde jugábamos a tener muñecas reales, pero paso algo bastante terrible que hizo que decidiera que nos fueramos de ahí. A mi hermana Alexia, se le había inflamado un seno, y ella tenía terror porque mi papá la mataría pensando que alguien la hubiera tocado ahí y por eso sacamos nuestros documentos, algo de ropa y por la noche donde nos quedamos de ver con Perla nos largamos, allí esperamos a que ella llegara para decirle que estábamos decididas, movidas por el miedo, lo peor de todo es que ni siquiera teníamos un peso.Capitulo: 2 A lo lejos vimos llegar a Perla. — ¿Por qué están las dos aquí?— dijo mientras mostraba sorpresa en sus ojos. — He decidido que nos iremos esta misma noche— dije ignorando a su pregunta. — Está bien, entonces le avisare al lechero que nos lleve esta misma noche pero tendrá que ser hoy, necesito irle a avisar ya que el dijo que nos llevaría a buscar mi ropa y mis papeles — dijo Perla. En ese momento no llevaba nada consigo porque solo íbamos a platicar y ya, rápidamente accedimos y le pedimos que no tardará mucho porque podrían darse cuenta y ella se fue. Allí nos quedamos en la oscuridad de la noche, mi hermana tenía dolor y nosotras no entendíamos que le sucedía y porque tenía inflamado su seno, pero yo la veía muy asustada, de pronto a lo lejos se escuchaban unos pasos y unos focos alumbrar, se escuchaba la voz de mi papá gritando y traía consigo una escopeta, estaba decidido a matarnos por habernos escapado y lo peor de todo es que a la principal que quería matar era a mi hermana, se escuchaba como decía: —¡Te mataré, te mataré Alexia!— pero nosotras estábamos tan bien escondidas en la oscuridad y en el sitio que habíamos hecho con la misma milpa con Perla que no siquiera de día daba el sol, por eso mi papá jamás nos vio. — ¿ Por qué está tan enojado? ¿Porque dice que te matara? ¿que pasa en realidad?— le cuestione a mi hermana. Alexia empezó a llorar — Ay hermana, estoy segura que descubrió la carta que le hice a mi novio— soltó de repente. — ¿Queee cosa? ¿ tienes novio?, estás muy chica, yo ni tengo, pero no entiendo por qué mi padre quisiera matarte por una simple carta — dije aún sorprendida. — Es que el me dio unos besos en el pecho, creo que por eso esta hinchado y le escribí en una carta, estoy segura que mi papá la descubrió porque en lo que estábamos apuradas de irnos se me cayo— dijo muy avergonzada — Entonces ¿Puede ser que por eso está hinchado?, aunque eso se ve mal no se si eso sea o no, yo no entiendo de esas cosas— dije un poco apenada. Estuvimos en aquel lugar hasta que mi amiga llegó, bajamos al río y ahí ya nos esperaba el señor de la leche, muy amable era el, le dijimos que mi hermana estaba mal y que por eso nos íbamos. Este hombre de inmediato nos cruzó en el río y no nos cobro nada, así llegamos a la ciudad, era de mañana ya que vivíamos inmensamente lejos en unas serranías, al llegar ahí estábamos muy asustadas porque no conocíamos a nadie, estábamos sorprendidas, pasaban muchos Carros y en eso mi hermana saco de su maleta un papel con un número, nos recalcó que era de su padrino, todas teníamos padrinos , pero yo no lo había vuelto a ver. Así anduvimos preguntando hasta que alguien nos dirigió a una caseta telefónica, ella de inmediato le hablo. Él acabó por decirle : — Claro hija ubicame e iré por ustedes.— realmente esperamos mucho, pero después de un rato por fin llego por nosotras y nos sentíamos aliviadas. En ese momento llevo Alexia al doctor y no era nada de lo ella pensaba, sino que lamentablemente era un tumor maligno. Su padrino se comunico con mi papá, como allá no había tmaligno, le aviso por la radio que el escuchaba siempre. A los 3 días el llegó y a mi hermana la operaron, su padrino abogó por ella y le dijo a mi padre que nada de lo que el pensaba era, sí huimos por salvarla. La operación salió bien, no nos cobraron nada por ser de un poblado lejano, el padrino de mi hermana hablo por nosotras para quedarnos en su casa y trabajar. Mi amiga Perla se oculto para que mi padre no la viera y no le comentará nada a sus padres, al final este acepto y se fue más tranquilo y yo simplemente me quite un peso de encima por haberme ido así. Al final todo mejoro, empezamos a trabajar en una cocina. Mi amiga Perla con sus ahorros me compro todo lo que yo necesitaba, ya que nosotras tuvimos que rentar un cuarto solas porque mi hermana se quedó con su padrino, el la apoyo y le dio estudios, sin embargo nosotras no nos quedamos, pensamos que éramos un estorbo y solo de pensar que nos pusieran malas caras, nos abrimos el camino solas. Perla me apoyo con la comida en tanto yo me dispuse a encontrar trabajo , ella siempre estuvo para mí… Y así seguimos trabajando y vivíendo como podíamos, hasta que un día ella conoció a su novio Jose, se veía que la quería muchísimo. Con el pasar de los meses ella se embarazo y se casaron, se fueron a vivir a la casa de él y yo me quedé sola en el cuarto, cuando podía me llevaba la despensa para que no pasara hambre, como decía ella. Llegó el día en el que su bebé nació y su esposo le dio la terrible noticia que lo trasferirian a otro lugar, lloramos demasiado, nos prometimos que siempre estaríamos comunicadas y así lo fue durante algunos meses. Pasaron 2 años desde que ella se fue y no pudo venir a visitarme, ni yo a ella, menos aún cuando un día me asaltaron despojándome de mi bolso y el celular con el que me comunicaba con ella. Si, a pesar de llevar ya tiempo en la ciudad no me acostumbraba a la tecnología, no sabía guardar nada en la nube y nunca me aprendí de memoria su número porque ella solía cambiarlo con frecuencia, para mi mala suerte tenía 2 días de haberme mandado su número nuevo, no tenía idea de como contactarla, así que llore demasiado, a pesar de que tenía a mi hermana en la cuidad, la distancia se acortaba cuando hablábamos por teléfono con Perla, honestamente me sentía muy sola. Pasaron días e inclusive meses, hasta que me resigne a no saber de ella, yo por aquel entonces era muy retraída, no tenía amigos, no tenía novio por mi forma de ser, solo Perla me entendía . Y así pasaron los años y no volvi a saber nada de mi amiga, no tuve hijos, me había amargado hasta el punto que me decía que nunca habían tenido nada bueno en la vida y siguieron pasando los años, me dedique a trabajar y a alimentar cualquier animalito que me encontrase, un día estando en el parque alimentando a un cachorro me tropecé con un apuesto joven. — Discúlpeme no quise lastimarla— dijo muy rápidamente. — No te preocupes, no me lastimaste— dije de inmediato — Mucho gusto, me llamo Paulo — me indicó a lo cual yo le dije mi nombre. Luego de ello, él insistió en que nos tomáramos un café, pero yo no quería, a lo que él me dijo que así estaría más tranquilo por lo cual accedí. A pesar de ser mucho menor que yo él era muy educado, noté que me miraba mucho pero disimulaba — ¿Puedo verte mañana en el mismo lugar? — y por alguna razón le dije —Está bien — Esa noche no pude dormir, no dejaba de pensar en él, me decía ¡estás loca es mucho menor y podría ser tu hijo ! Aún así, lo vi al día siguiente y todos los demás hasta que se hizo costumbre que el siempre me viera donde yo alimentaba a los cachorritos de la calle, entre charla y charla me comentó que cursaba sus estudios y que tenía poco de vivir aquí, además de tener a su abuelita en este lugar, la mamá de su papá a la que cuidaba porque sus padres viajaban mucho y nunca estaban estables, pero lo que me dejó perpleja fue que se atreviera a decirme que yo le gustaba mucho, a lo cuál le respondí: —Me la paso muy bien contigo, pero no puedo— — ¿Por qué? — preguntó confundido. — Debes pensar en la diferencia de edad , las personas nos criticaran — dije asustada Entonces respondió: — No tienes nada que temer, no tenemos porque hacerle caso al mundo— Si, me animé a estar con él, a ser feliz, Paulo me llenaba completamente y cuando estábamos juntos todo se me olvidaba. Llegó el momento de presentarlo a mi hermana Alexia, a todo esto ella me dijo — Bien hermana ¡hace años que esperaba esto!, hasta se te estaba pasando el tiempo – (la pasamos muy bien todos ese día). ¡Yo nunca quise conocer a nadie de su familia, se preguntarán ¿Por qué? Sinceramente no quería que me criticara por la diferencia de edades y así pasamos algunos meses hasta que decidimos vivir juntos ¡Yo jamás cuestioné ni pregunté sobre su familia!, tampoco quería que el me preguntara nada de mi pasado. Hasta cuándo llegó ese día, jamás, podré olvidarlo, aquel día él llegó y me dijo —Amor puedes venir por favor tengo algo qué informarte— — Voy en un momento amor — dije algo extrañada. Empezó algo titubeante — Yo sé que jamás hablamos de nuestras familias — Entonces, me apresure a decirle —¿Ha pasado alguna novedad bastante mala por la que necesitemos hablar?— —Cálmate — respondió rápidamente con la voz algo alta — solo quiero hablarte de mi madre, es todo— Yo me calme y me dispuse a escucharlo Empezó diciendo —Mi madre se llama Perla, creció en un poblado muy lejos de aquí— Interrumpí rápidamente. —¿Poblado? ¿dónde? ¿Sabes el nombre?— En mi mente ya me sonaba ese nombre, “Perla”. — Claro que sí sé cómo se llama; su nombre es “Esquipulas” — Yo me sorprendí muchísimo, así que pregunte de nuevo. — ¡PERLA!, Sus apellidos, ¿cuáles son sus apellidos? — dije de inmediato. Él contesto lo que mis oídos no querían escuchar. ¡Quise morirme!, Ese nombre yo lo conocía muy bien. ¡No podía haber tantas Perlas con el mismo “nombre, apellido y nacida en el mismo lugar”! —¿Pasa algo?, Te noto diferente, parece que quieres llorar — preguntó preocupado. — Continua, por favor— me límite a decir. Me contó de cuando su madre era niña. — ¡Basta! ¡Basta!, Ya no puedo escucharte mas— No pude soportar la noticia. — ¿Qué te pasa?— preguntó Paulo con voz fuerte, él estaba confundido. — ¡Vete ya!, Pero vete ya mismo— dije sin pensarlo más. — ¿Está pasando algo?, ¡Dime ya!, ¡Explícame para resolverlo juntos!— dijo con tanta insistencia. — Dije, ¡Lárgate!, termina de irte ya, recoge tus pertenencias— sin pensarlo, le dije estás palabras entre gritos, yo estaba desecha por dentro. —¡Maldita sea Aneliz!— exclamó muy enojado. Yo soló podía llorar y él al verme tan mal decidió irse, recogió todo y solo pudo decir. —No se lo que te pasó, yo solo te hable de mi madre, no era para tanto, ella vendrá de vacaciones y le hable de ti, ella solo quería conocerte— — Ya veo fue un gran error — — Te dejó tranquila, veo que mi presencia empezó a dañarte, no encuentro otra explicación ante tal reacción de tu parte— todo eso me dijo antes de irse, con la voz quebrada como si fuese a llorar. Sin embargo, yo solo podía pensar en la terrible situación. — ¿A caso es cierto esto? ¿será la misma Perla aquella amiga de infancia?— me preguntaba a mi misma. Tenia mil preguntas en mi cabeza, ¿Acaso era una broma del destino? ¿Cómo sería posible que Perla fuera la madre del hombre al que amaba? La duda inundó todo mi ser, ¿Cómo pude hacer esto?, ¡Fui una estúpida al no preguntar!, Al no investigar mas de la vida de Paulo, pero en eso habíamos quedado, no hablar del pasado puesto que solo importaba nuestro presente, juntos. Me había dejado llevar por mis emociones como si hubiese sido una quinceañera, sin embargo ese no era el punto. Perla al irse llevaba un bebé en brazos, era tan pequeño. En el precisó momento de la despedida, ella me dijo qué su bebé era su más grande tesoro. Volvían nuevamente a mi cabeza todos nuestros recuerdos. ¡Fui una Maldita loca por enamorarme del hijo de Perla!, Me maldije mil veces Me repetía que no sabía nada, nunca supe el nombre de ese bebe, sin embargo nada me eximiría del terrible pecado, porque para mi eso era, Perla era como mi hermana. ¿Con que cara la podría mirarla de nuevo?, ¿Qué explicación iba a darle?, me hundí en una depresión, deje de ir trabajar y deje de comer ¿Se preguntarán cómo pagué las rentas? En realidad la dueña del cuarto se había ido de vacaciones, afortunadamente solo me dijo que el tiempo qué ella estuviera fuera no tendría que pagar absolutamente nada. La situación se tornaba cada día más difícil, recordada todas las noches que pase a lado de Paulo y me seguía culpando. En mi mente pensaba, ¿Esto es porque me escapé un día de casa? ¡Pero lo hice por mi hermana!, Para ayudarla, esto lo decía para calmar mi conciencia que me remordía. Seguían pasando los días y yo estaba cada vez peor, tomaba muchísimo, hasta con eso porque para tomar no necesitas dinero. Siempre mantuve el celular apagado ya que cuando lo encendía, tenía muchos mensajes de Paulo, logré leer algunos que decían cuánto me amaba y una infinidad de veces leí que debía haber una explicación para lo que le había hecho. Lloré todas las noches desde que me enteré de la verdad, más sin embargo hubo una noche más clara que la otras, salí a la calle y me senté en la banqueta, estaba sobria. En ese momento estaba sumida en los recuerdos, en mis culpas. De repente escuché —¡Aneliz!, ¿Aneliz eres tú?— Levanté mi rostro y ahí estaba Perla con sus ojos llenos de lágrimas al verme, llevaba entre sus manos una mazorca como con la que jugábamos cuando apenas éramos unas niñas. Me levanté muy rápido y le dije —¡Eres tú! ¡Esto es real, estás aquí!— Se me olvidó todo y corrí para poder abrazarla. Lloramos mucho, luego reaccione y le repetí una y otra vez — ¡Por favor perdóname! ¡Perla yo no sabía, perdí toda comunicación contigo!, ¡Jamás me visitaste! ¡Perdóname! — repetí esas palabras muchas veces. Ella muy calmada se dirigió muy cerca de mi rostro y me dijo. — ¡Se lo que te sucedió!— exclamó ella. Estaba atónita, no sabía como reaccionar, más sin embargo ella continuo hablando; —Mi hijo hace tiempo me habló que se había enamorado de una mujer mucho mayor que él, le dije que si estaba seguro si en realidad era amor, lo que no me gustaba era, ¿cuál fue el motivo de no hablar del pasado entre ambos?, A lo que él me respondió que sentía vibrar su alma al estar cerca de ella, sus corazones al juntarse latían cómo uno sólo, entonces decidí no insistir mas y desde ese precisó momento, acepte su relación, ahora no pienso mentirte, hoy llegué y lo encontré destrozado, le pregunte lo sucedido del porque se encontraba en ese estado tan deplorable, a lo que él me respondió que platicando con el amor de su vida de su madre, que ella solo lo corrió y aún no comprendía el por qué de eso, yo comprendí todo Aneliz, desde el primer momento que mencionó tu nombre y lugar donde vivías y me dio todos los detalles — Sinceramente no podía dejar de llorar al escucharla, tan serena al hablar de su propio hijo. —Te falle, lo sé, no tengo perdón de Dios ni menos el tuyo — dije arrepentida A lo que ella respondió —No te negaré, no me lo esperaba, ¡Aneliz tu eres mi mejor amiga! y viste nacer a mí hijo, sin embargo tú no tienes la culpa de está jugada del destino— dijo muy tranquila. De inmediato le respondí — Perla, no podré verte de nuevo a los ojos sin sentir está gran vergüenza — Ella me dijo con una voz muy dulce — Siéntate aquí, cerca de mí para recordar bellos tiempos, por mi hijo no te preocupes, le conté todo del porque no quieres verlo y está más tranquilo , él también necesita asimilar todo, dejemos que el tiempo nos devuelva la felicidad pérdid Después de todo, estos solo fueron algunos sucesos que me pasaron. Será mejor que conozcan a detalle mi historia, desde mi niñez y todo por lo que tuve que pasar y recorrer. —Continuara...a....
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR