–Te ves mejor. –Lo suficiente para que nos vayamos –mencionó Franz, estaba por levantarse cuando Skyler le habló. –Franz, quédate ahí. Él solo suspiró y volvió a su lugar, el sátiro los vio con curiosidad, era extraño ver a un vampiro recibir órdenes y estaba seguro que jamás obedecería a una loba. –Ahora sí estoy seguro de haberlo visto todo –mencionó –. Tienen hasta mañana para poder irse de mi casa, ya no los soporto. Dicho eso el sátiro se levantó y fue a la cocina a dejar las cosas, Skyler aprovechó para acercarse a Franz y ver que estuviera bien. –¡Nada de asquerosidades en mi casa! –les advirtió Kirwan desde la cocina. –Skyler tenemos que irnos, no estamos seguros aquí. –El sátiro nos ayudó y estoy muy segura que no se alimenta de otras especies a pesar de su amplia

