Shaira llevó a su hija a la mansión directo a su habitación, podía sentir lo cansada que estaba su pequeña, cuando la dejó en la cama la observó, sabía que aquí no habría médicos para lobos. –Cielo, ¿se han lastimado? –le preguntó –. ¿Dónde les duele? –Creo que me duele el brazo –suspiro Skyler –. Pero estoy bien. Shaira había aprendido de los primeros auxilios lobunos, le bajó un poco la manta para examinarla, Franz las observó, no entendia lo que estaba haciendo. –Hace mucho que no se transforman, ¿Cierto? Pobrecitas, ella ha estado encerrada mucho tiempo. Franz intentó comprender de lo que hablaban. –Solo pasó un tiempo –respondió Skyler. –Le faltó un poco al hueso para llegar –comentó Shaira estirando su brazo, Skyler se quejó –. Te lo acomodaré, les dolerá un poco. Shaira col

