9. Se lo debo a David. [Parte 2] — ¡Estoy tan agradecida por lo que has hecho por mí! — Dice con entusiasmo, abrazándolo con fuerza. Evan se queda en blanco, sin saber cómo reaccionar. Y si no sintiera estas enormes ganas de alejarlo de Bess, me estaría burlando de su expresión. Finalmente, cuando él reacciona, da suaves palmaditas en su espalda con torpeza. Una, dos, tres veces y se detiene cuando se encuentra con mi mirada furibunda. Entonces Bess se aleja para mirarlo con esa enorme sonrisa suya, luciendo tan agradecida con él. Maldición. — No me agradezcas nada, niña — el maldito le regala su sonrisa coqueta y juro que no lo golpeo sólo porque sé que lo hace para provocarme —. Yo estoy encantado de tenerte trabajando en mi empresa. Toso a propósito, captando sus atenciones. O

