7. ¡¿Me quieres comer?! Bess. Pego un brinquito de sorpresa cuando escucho la voz de Aaron detrás de mí. — ¿Qué haces? — Hago el desayuno — no aparto la mirada de lo que hago aun cuando lo siento detrás de mí —. Quería agradecerte de alguna forma todo lo que has hecho por mí. — No tienes que agradecerme nada, Bess — sonrío cuando da un suave beso en mi mejilla —. Pero te acepto el desayuno. ¿En qué te puedo ayudar? Sacudo la cabeza, negando. Ya he terminado. Paso con cuidado los huevos al plato en donde ya está el tocino freído y sonrío cuando veo que he formado una carita sonriente. Me giro con plato en mano y se lo extiendo a Aaron. — ¿Qué tal? — Mi sonrisa se ensancha cuando él suelta una divertida risa —: ¿Te gusta? — Ay bonita, ¿qué voy a hacer contigo? Me encojo de hombros

