Capítulo 13 Las lágrimas amenazaban con correrme por las mejillas mientras volvía a la casa de Alec, perturbada por las miradas acusadoras y las palabras desdeñosas de mis compañeros de trabajo. Todo era tan surreal. Había pasado por una cantidad ingente de porquerías desde que había firmado aquel contrato. ¿Valía la pena? No le desearía algo así ni a mi peor enemigo. ¿Conflicto de interés? ¿Qué cojones significaba aquello? Yo jamás mezclaría mi vida privada con los negocios, y preferiría morir antes que escalar en el mundo corporativo yendo de cama en cama. Me dolía pensar que me vieran como a una oportunista que no se detendría ante nada con tal de conseguir lo que quería. La vergüenza me nublaba los pensamientos. Me sentía el cuerpo roto, y sus palabras me lastimaban. Eran unas pal

