Esto no era lo esperaba, Lia acababa de desmayarse en mis brazos. Al tocar su frente y mejillas comprobé lo calientes que estaban. ¿Cuánto tiempo llevaba así? ¿Qué hubiera pasado si manejaba en este estado? — Señor. Fred hizo presencia frente a mí, no pudo evitar reaccionar al ver a Lia en mis brazos. — ¡La señora! — Tiene mucha fiebre ¿Por qué dejaron que salga así de casa? — Lo lamento señor, le ofrezco una gran disculpa. Lo que sucedió fue que ella no quiso esperar, estaba dispuesta a todo con tal de viajar hasta usted. — ¿Iba a viajar a Francia? — Sí señor, durante todos los días, ella pasó las tardes, mañanas y noches, pegada al celular. Pensando que en cualquier instante recibiría una llamada de usted. Supongo que las veces que se desveló y la pobre alimentación; prov

