Viajamos el jueves por la noche, ya que son poco más de once horas en avión, de Portland hasta San Andrés, Colombia. El paisaje, el clima, la comida, todo ha sido maravilloso, pero aún más, ha sido ver a mi hermosa pelirroja, más radiante que nunca. Se ve resplandeciente y creo que es cierto lo que dicen, que cuando una mujer está satisfecha en todos los sentidos de su vida, se nota en su cuerpo y en su actitud. —Creo que podría acostumbrarme a verte desnuda todo el día —digo, mientras le tiendo una taza de hierbas, ya que se ha sentido un poco incómoda del estómago—. Te pareces al cuadro de Venus, sólo falta que te cubras el cuerpo con tu pelirrojo cabello y ya —Le dejo un beso en la cien y me siento en la tumbona, que está en la terraza del hotel donde nos hospedamos. —Exageras, amor

