Al momento en que todos los aventureros cargaron contra los monstruos coronados, el jefe de los kobolds simplemente se quedó de brazos cruzados al ver lo que estaba sucediendo… no estaba despreciando y no nos tomaba enserio, mientras que el jefe de los duendes desenfundo su enorme espada y dando un golpe contra el suelo, dio un grito al cielo el cual provocaba un profundo dolor de cabeza a todo el que lo ollera, provocando que los aventureros perdieran su concentración y tuvieran que taparse los oídos de la conmoción, y después de esto, el jefe de los duendes comenzó a desprender un aura roja amenazante la cual hacía temblar a los aventureros, y ante tal escena el jefe duende comenzó a deleitarse y a reír macabramente, incluso los duendes que se habían quedado fuera de la barrera comenzaro

