Virginia se gira en dirección a donde escucha esa voz, le sorprende que alguien la reconozca en ese lugar donde no conoce a nadie, a menos que. —Sí, lo eres, no hay duda. — Dice la mujer apenas puede ver su rostro con totalidad, la morena la mira con el ceño fruncido, trata de buscar en su mirada algo más que le indique que es ella. —¿Usted es? — Pregunta en voz baja, mira en la mujer una expresión de tristeza, su vestimenta es oscura. —Carla, soy amiga de tu madre. — Dice la mujer y Virginia se decepciona porque esperaba que ella fuera Martina, al no tener una foto, va a ciegas en su búsqueda. —Vine a buscar a Martina, ¿Me puede decir cómo puedo llegar a su casa? — Pregunta amablemente, Carla la mira con lástima por un instante y mira a otro lado. —Ella no está en su casa, pero voy h

