C8

4290 Palabras
No sé en qué momento terminamos en el auto, completamente desnudos y él aguardando a que mi cuerpo se acostumbre a su m*****o. No sé cual fue el detonante que provocó que terminaramos así, pero mi mente no deja de darle vueltas a toda la situación vivida hace tres horas y media atrás. Hace tres horas y media atrás: En cuanto llegamos al sitio en el que se planeó cenar con su hermano, mi cabeza comenzó a sentirse abrumada rápidamente. Un restaurante que ni en mil años podría pagar por siquiera beber un vaso de agua. Su paredes están decoradas con copias de las obras más famosas expuestas en los museos más famosos del mundo, sus grandes columnas redondas te dan la sensación de estar en una especie de olimpo, el techo tiene pintado la obra del Renacimiento y las mesas están perfectas acomodadas de forma extraña por todo el salón. Que lugar más extraño y diferente es este. La sensación de incomodidad aumenta rápidamente en mi interior mientras el sonido de mis tacones resuena en el material caro del piso. Este sitio me provoca náuseas, mientras que a él no parece importarle absolutamente nada de lo que hay a su alrededor. Presumido. El miedo me invade cuando el salonero nos dirige hacia una mesa en una especie de terraza. Ni de puta madre me voy a sentar en ese lugar, por más que sea una cena con el hermano de Gabriel. -Gabriel...-digo jalando su mano ligeramente. No puedo actuar como una miedosa frente a tanta gente, pero tampoco puedo quedarme aguantando una cosa así.-no puedo sentarme ahí...-me mira con latente confusión. Es lógico que me vea de esa forma.-le tengo miedo a las alturas...-sé lo que me dirá ante mi repentina confesión, pero antes de que se atreva a decirlo, le explico detalladamente.-jamás me asomo por las ventanas de me apartamento por lo mismo y cuando bajo las escaleras hacia la salida, siempre observo el piso para no quedarme como piedra en medio camino...-una confesión así no debería habérsela dicho en este sitio, pero no me quedaban más opciones. -No iba a cuestionar ni burlarme de su miedo, sólo quería saber si se ha sentido cómoda en este sitio tan alto...-dice antes de mirarme directamente a los ojos. Creí que se burlaría de mí de la misma forma que lo hizo Kaan cuando le conté, pero me reconforta que no sea así. -Sí, gracias a que usted esta a mi lado, de lo contrario estaría llorando en una esquina...-eso le arranca una ligera sonrisa. No debería emocionarme tanto una simple cosa como una sonrisa, pero lo hace. -Entonces voy a evitar alejarme de usted...-dice en un susurro en mi oído. Esa vibración en mi espalda ahora mismo se siente jugosa. Gabriel llama al salonero y le pide que nos cambie de mesa a una que esté cerca a la ventana. Prefiero estar cerca de la ventana que estar en una terraza en la que puede suceder un accidente atroz. Debo admitir que la vista que tengo desde el lado de la mesa en el que nos hemos sentado Gabriel y yo es hermosa, no hace falta estar cerca de la ventana para apreciar esta vista tan increíble. -Siento mucho haberle dicho tan tarde de mi miedo, quizá se habría ahorrado mucho de haberle dicho antes...-frunce el ceño profundamente mientras me mira directamente a los ojos. -No debe disculparse por no poder hablar de sus miedos, no tiene la obligación de hacerlo si no quiere y menos con alguien como yo...-hago el intento de responder algo por lo que ha dicho de sí mismo cuando su hermano y su odiosa prometida aparecen de repente junto a la mesa. Ha empezado la pesadilla. Gabriel se levanta para saludarlos y yo lo imito. Los ricos tienen la extraña costumbre de pretender ser amables con la gente que odian solo para humillarlos después y casi creo que ese es el plan de Gabriel. -Que gusto que hayas aceptado mi invitación, hermano...-dice Damián antes de abrazar a Gabriel, a pesar de que este último dejó notar su malestar hacia él desde que lo vio. -He estado ocupado, por eso no pude aceptar la invitación antes, así que no hagas que me sienta como un m*****o monstruo...-dice Gabriel alejándose de Damián para acomodar su traje. Algo en mi interior me impulsa a impedir que esto continúe. -Que gusto volver a verlo, señor Stoker...-digo estirando la mano, al tiempo que le regalo mi mejor sonrisa. No sé que demonios me sucede, pero parece que tengo la necesidad de ayudar a Gabriel cada vez que se encuentra en una situación difícil. -El gusto es todo mío, Valeria...-dice su hermano antes de tomar mi mano.-permita que le presente a mi prometida, Sophie Bolat...-la sangre me baja a los pies en cuanto entiendo absolutamente todo lo que sucede. La prometida de Damián es la hermana de Kaan. Quizá solo me estoy haciendo una película en la cabeza, pero es lo único que se me ocurre para que el odio de Gabriel hacia Kaan sea tan grande: Kaan se interpuso en la relación de Gabriel y Sophie, provocó que terminaran y ahora Gabriel quiere hundirlo. Bueno, todos quieren hundir a Kaan, pero creo que Gabriel tiene suficientes motivos para hacerlo. -Un placer...-le digo antes de estrujar su mano. Lo más curioso es que no se parecen ni en el color del pelo, por ello jamás hubiera imaginado que tenía conexión. -Lo mismo digo...-dice con mucha amabilidad. Curiosamente ella no parece sentirse nerviosa ni medianamente incómoda por Gabriel.-¿cómo estás Gabriel?...-dice ella girando su rostro hacia él después de soltarme. Es una crueldad que lo salude de esa forma tan desinteresada. -Hola Sophie...-dice él sin la más mínima muestra de interés. Este hombre necesita clases de disimulo.-¿nos sentamos?...-dice antes de girar su rostro hacia mí y hacerme una ligera seña para sentarme. Por supuesto que me quiero sentar, tras de que siento incomodidad por ellos, también puedo ver mejor la vista de la ventana y eso me quita la tranquilidad que estaba sintiendo hace un momento cuando estábamos los dos solos. El salonero trae los menús para nosotros y yo de inmediato me quedo pálida ante los precios. ¿Aquí dan comida o pedazos de oro? No logro entender por qué todo es tan caro. Lo peor es que solo yo estoy asombrada por ello, mientras que ellos no parecen ni inmutarse. Golpeo ligera y disimuladamente el brazo de Gabriel para indicarle que me ayude con esto, a lo que él reacciona de inmediato quitándome el menú de las manos con delicadeza y cuando llega el hombre para recibir las órdenes, él le pide dos platos de lo mismo para nosotros. Gracias al cielo y a todo lo que es bendito. -Así que...-dice Damián después de que el hombre con las órdenes se va. No sé porque me causa tantos nervios cuando abre la boca para hablar.-¿cómo va la empresa?...-no es una pregunta tan fuera de lugar, eso considerando que Gabriel ama su empresa o al menos eso parece. -Progresando exitosamente, gracias al buen trabajo de mi gente las cifras aumentan conforme pasa el tiempo...-si que suena como un jefe orgulloso de todo lo que ha cosechado. -Yo diría que eso se debe a que eres un jefe modelo, todos los grandes jefes desean ser como tú en cuanto a la negociación y al crecimiento económico...-eso si que ha sido un cumplido gigante, pero Gabriel no parece sentirse así en lo más mínimo. -Para ello necesitarían dejar de gastarse el dinero en alcohol, drogas y mujeres que no son sus esposas...-me causa risa que conozca perfectamente a los de su clase y no tenga miedo de burlarse de ellos. -Estoy de acuerdo...-dice Damián riendo ligeramente. No parece que Gabriel odie a su hermano como creí que lo hacía.-casi lo olvido...-dice sacando un sobre de su traje y arrastrándolo sobre la mesa hasta que queda frente a Gabriel. -¿Que es esto?...-dice Gabriel mirándolo con el ceño fruncido. No creo que sea lo que creo que es. ¿O sí? -Es la invitación a la cena de celebración por el puesto de vicepresidente de Damián...-dice ella respondiendo por su hermano. Por un instante creí que sería la invitación a la boda. Sin embargo, la expresión de Gabriel es tan fría y tan llena de odio que casi parece que lo que tuviera en sus manos es la invitación a la boda. Que miedo me da a veces este hombre. -Vicepresidente ¿eh?...-conozco muy bien ese tono de voz. Mi sangre ha detenido su curso y mi cerebro se ha quedado en blanco. Si no pienso en algo rápido, Gabriel matará a su hermano aquí mismo. No puedo besarlo de repente porque se vería muy mal y meterme en la conversación solo me dejaría como un tercero que sobra. ¿Que demonios debo hacer para que no suceda nada malo? Como una iluminación del cielo, su mano aparece en mi campo visual cuando busco desesperadamente una solución para esta situación. Si es cierto que yo puedo tocarlo sin que sienta incomodidad, quizá mi tacto le dé algo de calma en este momento. Sin pensarlo dos veces, acerco mi mano y la arrastro por todo su brazo hasta que llego a su puño cerrado. Su mirada baja lentamente hacia donde está mi mano y por un instante creí que me quitaría la mano con brusquedad, pero en su lugar, abre su puño lentamente y permite que nuestros dedos se entrelacen. Gracias al cielo. Lo primero que noto es que su mano esta temblando ligeramente y que esta tan fría como la de un muerto. Espero de todo corazón que poco a poco su enojo baje y la calma llegué. -Mamá cree que es una gran idea, dice que la asociación entre mi empresa y la de papá es una gran oportunidad para aumentar la economía de ambas...-Gabriel alza lentamente la mirada y la clava en su hermano. Me asombra como en lugar de escupir su furia, suelta el pesado aire que tiene en su interior y solamente asiente con la cabeza para responderle a su hermano. Gracias a Dios se ha controlado perfectamente. Suelto el aire que tengo retenido y tengo la intención de soltar su mano ahora que ha pasado el momento de tensión, pero él la retiene con firmeza y las eleva ligeramente para acercarla a sus labios. *Latido* Trago pesadamente ante la sensación que me da su intensa mirada. Sé que no me equivoco al creer que lo que está haciendo es agradeciendo por haberle ayudado, estoy segura de ello. El se lleva nuestras manos hasta su pecho y vuelve a clavar la mirada en su hermano mientras que yo, por inercia o quizá por la sensación que estaba sintiendo desde hace un rato, la clavo en Sophie. Su mirada muestra sorpresa, confusión y rabia, pero no sé porqué. -Escuché que hicieron una recolecta para mejorar algunos edificios que están en pésimo estado...-dice Gabriel mirándolos a ambos. Curiosamente su mirada no se queda mucho rato encima de Sophie. -Fue Sophie quien estuvo a cargo de ello...-los meseros vienen con nuestros platos y los colocan en orden frente a nosotros. En cuanto el plato con el pedazo de carne queda frente a mí, me quedo helada y ligeramente asqueada por la grandeza de esa cosa. -Espere...-me dice Gabriel en un susurro en el oído antes de soltar mi mano para cortar su carne. No sé que se supone que debo esperar si de todas formas esta carne la terminaré de comer pasado mañana.-¿y que edificios planean renovar?...-pregunta él antes de coloca su plato con varios pedazos de carne cortada en el sitio donde estaba el mío y colocar el mío al frente suyo. -Aún no lo sabemos, pero los que hemos visitado se encuentran en terribles condiciones...-dice ella, al tiempo que clavo el tenedor en un pedazo de carne y me lo llevo a la boca. El sabor es tan delicioso y jugoso que casi creo que mi expresión ha cambiado. -El plan es que se logren renovar todos, pero si no se puede, tienen que ser los que tenga más gente viviendo en ellos...-dice Damián con voz preocupada. Clavo la mirada en Gabriel y me llevo la sorpresa de que ya me esta mirando con una ligera sonrisa en sus labios. -¿Le gusta?...-asiento ligeramente con la cabeza y meto el tenedor en otro pedazo de carne. Que vergüenza que me haya visto comer ese primer pedazo. Esto sonará tremendamente extraño viniendo de mí, pero desearía que esta carne me durara hasta pasado mañana. Es tan deliciosa y tan ligera para el estómago que ni parece ser carne. -Debo admitir que los edificios que visité fueron espantosos...-dice ella con un tono que demuestra su asco. Esas palabras han detenido el camino del tenedor con el pedazo de carne que estaba por entrar a mi boca.-parecían nidos de ratas y sus apartamentos eran tan pequeños que no parecían ser apartamentos sino cajetillas de fósforos...-alzo la mirada lentamente del tenedor y la clavo en ella. Es injusto que el poco control que tengo sea desatado tan seguido por los ricos. La pequeña rata rica desea que le enseñe lo que es una cajetilla de fósforos. Una ligera risa escapa de mis labios antes de que mi mano se mueva por sí sola y pegue el tenedor con furia contra el plato frente a mi. Siento varias miradas sobre mí, incluyendo la de Gabriel y la de Damián, pero esas miradas me dan tan igual ahora mismo. Ella merece que alguien le muestre de lo que es capaz alguien que vive en ese sitio del que se ha burlado. -¿Nunca le han enseñado que no es correcto insultar las casas de la gente llamándolas "nidos de ratas" y "cajetillas de fósforos"?...-me siento derecha en mi silla y me inclino ligeramente hacia adelante para quedar más cerca de ella y así poder susurrar.-es de mala educación, Bolat...-ahora ella y Kaan se parecen tanto que me regaño a mi misma por no haber visto las similitudes en ellos antes.-le puedo asegurar que nosotros no necesitamos la caridad de la basura que creció en una cuna de oro...-abre los ojos un poco más de lo normal, pero no responde nada. Me da tanta risa su expresión de idiota que no puedo evitar burlarme en su cara.-para ustedes es fácil burlarse de los que están por debajo, pero los de su clase jamás entenderán lo que es partirse la espalda trabajando todos los días por llevar comida a ese nido de ratas al que consideramos hogar...-me levanto lentamente de mi sitio, sin dejar de mirarla. Es en estos momentos en los que desearía llevar mi ropa común y demostrar el orgullo que siento por ser de la clase trabajadora.-los ricos tiene una vida tan aburrida que siempre buscan de quien burlarse en sus cenas lujosas, sus almuerzos enormes y sus hogares exageradamente caros, pero eso es sólo una fachada que sirve para rellenar la soledad que nosotros no sentimos por tener la compañía de los de nuestra clase...-la mano de Gabriel se aferra a mi antebrazo y cuando bajo la mirada, sus ojos me dan el mensaje de que debo parar. Que error acabas de cometer Gabriel Stoker.-ustedes son tan cobardes que no pueden enfrentar a sus demonios ustedes mismos...-alejo mi brazo lentamente de su mano y después me alejo de su lado completamente. Estoy bastante cansada de él y de su gente.-ustedes sólo son una bola de ignorantes a la cual desprecio con locura...-mi mirada se clava en los ojos de Gabriel y el mensaje para él está más que claro. Su mundo es despreciable y asqueroso para mí, lo suficiente para no aguantar un segundo más en compañía de alguien que pertenece a el.-disfruten su cena...-digo antes de ponerme a caminar hacia la salida. Que delicioso sentimiento de libertad tengo ahora mismo. Poder enfrentar a los que de creen superiores es tan refrescante como agua helada en un día caluroso. La gente rica es repugnante para nosotros porque incluso si ellos hacen cosas buenas, siempre tienen un motivo oculto atrás. El mundo se pudre conforme pasan los humanos por el y todo se debe a la codicia, al engaño, a las apariencias y a la superioridad. Poco a poco esa enfermedad se dispersa hasta las generaciones más jóvenes y consume hasta el último atisbo de moralidad existente. Sin embargo, si debo elegir entre ser parte de la peste o ser parte de lo único normal en la tierra, decido pertenecer a lo vivo y para mantenerme ahí, debo pisotear a quienes intenten matarme. Avanzo lentamente por el estacionamiento ubicado en la parte baja del edificio y gracias al cielo puedo ver la salida desde aquí. Toda esta pesadilla acabará cuando salga de aquí. -Valeria...-la voz agitada de Gabriel me da una corriente eléctrica por toda la espalda, pero no me dan ánimos para detenerme. No puedo creer que me haya seguido hasta aquí. -Gabriel no tengo ánimos de conti...-él sostiene mi brazo con fuerza antes de jalarlo para hacerme girar en mi sitio y así mirarlo. Sin darme tiempo de reaccionar, sus labios aprisionan los míos y sus brazos se aferran a mi cuerpo. Su lengua me hace perder la línea del pensamiento, su calor me embriaga de tal forma que no pienso de forma coherente las cosas y ese sabor del whisky que tiene su boca es tan delicioso que no quiero parar de probarlo. -Es mejor que me diga si quiere que pare porque de lo contrario voy a continuar hasta el final...-dice separándose de mis labios. No lo entiendo en lo absoluto. -¿No estaba enojado por haberle dicho todo eso a ella?...-sé que su mirada me gritaba que parara de una buena vez. -¿Enojado? Disfruté de cada palabra que le dijo e incluso deseaba que dijera más...-eso me arranca una ligera sonrisa. Definitivamente Gabriel es diferente a todos los demás ricos que hay. -Siendo así...-enredo mis brazos alrededor de su torso y me pego completamente a su cuerpo.-¿por qué se detuvo?...-una llama se enciende en sus ojos ante mis palabras y de un movimiento rápido, sube mis piernas alrededor de su cintura. No me interesa en donde estemos ni en qué sitio planea hacerlo, pero definitivamente no voy a cuestionar ni a detenerlo de hacerlo. Necesito a Gabriel ahora mismo o explotaré. Su lengua sigue bailando con la mía mientras avanzamos hacia no sé dónde exactamente, pero sé que esta caminando porque veo como se mueven los autos a nuestro alrededor. De un pronto a otro, los autos se detienen y él quita una de sus manos de mis piernas para abrir una puerta. Por supuesto que el único sitio en el que podríamos hacerlo es en su auto. Me baja para que entre al asiento t*****o del auto y él hace lo mismo unos segundos después. Es increíble a que grado d***o a este hombre. Creo que supero por completo los niveles normales a los que llegan las otras personas. -Disculpe la pregunta, pero ¿alguna vez ha tenido sexo con alguien?...-no me avergüenza aceptar que sigo siendo virgen, pero con él si me inquieta literalmente aceptarlo. -No...-digo casi en un susurro. Que desgraciada situación es esta en la que tengo que ser sincera con este experto en sexo. -Ya veo...-dice asintiendo con la cabeza lentamente. Creo que en este día tampoco tendré sexo con Gabriel Stoker. Que desgracia la mía. Estaba resignadome a la idea de haber perdido la tercera oportunidad cuando una de sus manos se enreda en mi cintura y me atrae de un jalón hacia él. Me coloca en el perfecto sitio donde puedo sentir como su m*****o esta duro y firme. -¿No es un problema hacerlo con una virgen?...-muevo ligeramente mi cintura y observo como reacciona ante eso. Solía hacer esto con Kaan, pero jamás llegamos a nada porque él no era alguien con quien me interesara tener sexo. -Lo sería si fuera un novato, pero la que cargaría con el problema sería usted, no yo...-su mano comienza a moverse lentamente por mi abdomen y comienza a meterse a mi pantalón. -¿Por qué?...-digo casi sin aliento cuando sus dedos entran por debajo de mi ropa interior y siguen su camino. -Porque las primeras veces son algo que no pueden olvidarse nunca...-dice en un susurro en mi oído mientras sus dedos llegan al punto exacto donde me sentido mojada desde hace rato.-parece que alguien ya quiere recibirme...-rodea lentamente ese punto con la punta de los dedos y yo por inercia arqueo la espalda. No es posible que con solo un movimiento provoque una corriente tan exquisita por todo mi cuerpo. -Desde el primer día he estado lista...-digo antes de que un gemido escape de mis labios por el suave movimiento de sus dedos. La vergüenza es tal que no puedo evitar cubrir mi boca por ese sonido tan horrible que ha salido de ella. -Ni lo piense...-dice quitandome la mano de la boca y llevandosela a la parte trasera de su cuello.-hoy no le permito que me deje sin escuchar como la hago sentir...-rodea ese punto una vez más, pero con un poco más de rapidez y por más que intento disimular el gemido, no logro.-no, necesito probarla ya...-dice antes de sacar su mano de mi pantalón. No sé a que demonios se refiere con eso, pero definitivamente me va a dar vergüenza. De un movimiento delicado, pero rápido, me acuesta sobre el asiento y se acomoda frente a mí para comentar a quitar el pantalón. ¿Que putas significa eso de que me quiere probar? Baja mi ropa interior junto con el pantalón y la tira en el suelo del auto. No puedo creer que ahora mismo esté desnuda prácticamente y él esté mirándome. Me siento expuesta, como si fuera una pintura en un museo y las risas están por estallar por lo fea que es. Cubro mi rostro con las manos cuando siento como las lágrimas amenazan con salir ante la vergüenza que siento. d***o esto, lo d***o a morir, pero no puedo evitar sentir asco por lo que él esta mirando. -Gabriel...-digo sin quitar las manos de mi rostro. d***o que él haga su magia y me ayude a olvidar todo.-haga que esta sensación de asco desaparezca...-me avergüenza ser tan infantil con un hombre que sabe lo que hace, pero no puedo evitarlo. El suave sonido de algo cayendo me hace quitar las manos de mi rostro. Se ha quitado la corbata, el saco, la camisa blanca y los pantalones con sus calzoncillos. Esta expuesto frente a mí y no le avergüenza en lo absoluto. Coloca ambas manos en mi cintura y me ayuda a sentarme en el sitio para quitar la parte de arriba del disfraz que llevaba puesto. Cuando hago el intento de bajar la mirada a mi cuerpo, él coloca dos dedos en mi barbilla y me lo impide. Sin despegar sus ojos de los míos, comienza a acostarse de una forma que su espalda pega con el respaldar del asiento y deja un gran espacio a su lado para mí. Parece que ese hechizo que me han lanzado sus ojos funcionan demasiado bien porque no tengo el más mínimo d***o de bajar la mirada hacia mi cuerpo. Su mano se aferra a mi cintura y me atrae con suavidad hasta acostarme a su lado, con mi espalda contra su torso y nuestras piernas a la misma altura. Este momento lo voy a recordar toda la vida. El brazo que aferró a mi cintura para acercarme se mueve lentamente hasta que cubre mis pechos y su mano se adhiere a mi a mi brazo. No puedo estar equivocada, él me esta cubriendo. -Quiero que cada vez que vea su cuerpo en el espejo, mientas se desvista y se mude...-la punta de su m*****o comienza a entrar en ese lugar donde he sentido mojado desde hace un rato.-recuerde que estuve ahí, que cada pequeño rincón de su cuerpo me perteneció por un momento...-aferro mis manos con fuerza al brazo que mantiene cubriendo mis pechos y cierro los ojos ante el dolor que siento.-quiero que recuerde que fue mía por un momento...-las lágrimas comienzan a salir mientras él sigue metiendo su pene en mi interior con lentitud. -Duele...-digo con voz temblorosa. No imaginaba que algo que da placer, doliera tanto la primera vez. -Deje que su cuerpo se acostumbre a mi...-dice en un susurro en mi oído. Su mano sujeta mi pierna con delicadeza y la coloca encima de las suyas. No estoy muy segura de porqué lo hizo, pero parece que esto le ha permitido entrar un poco más en mi interior. -¿Cuanto dura el dolor?...-digo girando mi rostro hacia él, pero sin abrir los ojos. Extrañamente el dolor comienza a desaparecer. -Sólo aguante un poco más...-abro los ojos lentamente y la imagen de su rostro me da una enorme sensación de emoción. Su expresión parece aliviada, excitada y deseosa. -Gabriel...-digo en un susurro antes de acercar mis labios y aprisionar los suyos con suavidad. Curiosamente no se sorprende por ello, sino que su lengua me recibe gustosa y emocionada.-lleveme al infierno todas las veces que desee...-digo en un susurro pegada a sus labios. Mis palabras no sólo se refieren a este día, se refieren a todas las veces que él desee hacerme suya. Le he dejado la puerta abierta al diablo para sacarme de aquí y llevarme al infierno cuantas veces lo desee. Ese pequeño diablo al que parece que puedo controlar y lleva el nombre de Gabriel Stoker
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