Por suerte el chofer manejaba perfectamente, me llevo de regreso hasta el aeropuerto en cuestión de minutos. Ya estaba en el avión, lista para despegar con el collar en mano, ahora solo me quedaba esperar que no hubiera explotado una guerra en casa por mi culpa, cruce los dedos durante todo el vuelo, con las esperanza de que sirviera de algo, igual que la primera vez, baje del avión a empujones, e insultos, que bien ganados los tenia, corri por todas las tiendas a recoger las compras de mi coartada y las subi al auto y conduje como loca, no se ni como llegue a casa, todo parecía indicar que no había una guerra (espero), aun no puedo estar segura, estacione el auto y tome el papel de niña consentida, me puse unas gafas de sol para ocultar mi nerviosismo y como toda una niña de papi, orden

