— Um, Argo, ¿Hay algún mapa de...? — ¿...del laberinto? Si. Suspiré de alivio, y la informante sonrió abiertamente al ver mi expresión. — Y esta es información calentita, así que son cinco mil col, en total. — ¡¿Qu-que?! ¡¿Vas a cobrarme?! — Argo la portadora de garras peleará contra el jefe contigo gratuitamente, pero Argo la informante necesita ganarse la vida. — Hrrrgh... Rechiné mis dientes, deseando haber recolectado más reliquias atrás en Karluin. — ¡Nya-ja-ja-ja! No te preocupes, solo pensé en asustarte por haber causado ese malentendido amoroso de antes –Argo me miró mientras reía–. Si, hice un mapa del laberinto, pero tú no lo necesitaras. — Uh... ¿A qué te refieres? — Lo veras cuando lleguemos –indicó ella, y giró hacia la derecha El laberinto del quinto piso estaba

