CAPÍTULO VEINTIOCHO Godfrey, acompañado por Akorth, Fulton, Merek y Ario, caminaba por el lujoso pasillo de un palacio de mármol y oro, sus pisadas resonaban mientras seguían a la misteriosa mujer Finiana, que se había presentado como Silis, y a su séquito. Tras haberlos escoltado hasta este lujoso palacio al otro lado de Volusia, Silis los había llevado dentro y los había guiado por una habitación tras otra. Godfrey todavía no tenía ni idea de quién era, de qué quería, o de por qué había decidido mantenerlos con vida, pero realmente no estaba en situación de hacer preguntas. Sus hombres los habían escoltado, pero Godfrey tenía la sensación de que si oponían, pagarían por ello. Sabía que tenía suerte de estar vivo, especialmente después de haber matado a sus parientes y haberse llevado la

