En un día normal Jaen saldría hacia el arrecife, eso fue algo que había escuchado de una sirena de cola color coral, de quien no recordaba ni su nombre, sin embargo, en ese día no quería hacerlo, sino que después de hablar con ella regresó a su casa, que era el lugar en el que se sentía más seguro, al menos si su pecho se sentía oprimido, como si algo le faltar, pero él no recordaba haber perdido algo, y quería creer que era así, porque la incertidumbre de no saber qué era, sería mucho peor. Después de regresar a casa, en un intento de llenar el vacío que sentía, limpió meticulosamente sus pequeños tesoros humanos, los cuales siempre le causaban felicidad, pero en ese día, luego de terminar los que todavía tenía en su pequeño bolso, no estuvo feliz, sino que se sintió más triste que antes

