Lior se sentía que estaba en un constante cortejo hacia su compañero, a pesar de que ya habían tenido su ceremonia de unión, pero no era algo que le molestaba, ya que desde el principio él sabía que sería así y lo aceptó, pero también sabía que las palabras de Jaen no eran vacías, que si bien, sus recuerdos desaparecían fácilmente, no lo haría de la misma manera de su corazón. Al despertar en ese día sintió como su nariz fue tocada suavemente, y al abrir los ojos se encontró con los azules de Jaen, los que parecían brillar mientras lo miraban en silencio, en una fascinación que le hizo suspirar, porque él conocía esa mirada, siempre estaba ahí cuando su pareja no podía recordarlo y a pesar de eso se mantenía a su alrededor, como un magnetismo que no le permitía irse, o quizás se debía a l

