BRITANIA Un hombre se retorcía de fiebre. Su cuerpo temblaba como si estuviera a la intemperie en pleno clima invernal. Tenía dos sabanas sobre su cuerpo y a pesar de eso no sentía alivio alguno. El médico intentaba con todas sus fuerzas bajarle la fiebre pero nada parecía dar resultado. A lado de su cama, había dos más y en las demás casas de campaña había al menos cinco legionarios por decuria enfermos. En total, una centuria de hombre tenían a más del cincuenta porciento de sus componentes. No solo tenían fiebre, también vómitos. —Esto no es normal. —¿Es una peste? La sola mención de la enfermedad ponía a temblar a cualquier médico militar. Era cuestión de tiempo para que una enfermedad mortal acabara con media legión. El médico se quedó en silencio y negó con la cabeza. —¡

