Cinco meses y medio después Era el último día de los seis meses por los que Álvaro y yo hicimos el trato y él lo estaba aprovechando todo lo que podía. Llevábamos más de seis horas de sesión y los músculos ya estaban temblorosos por el esfuerzo. Tanto los suyos como los míos. Habíamos hecho de todo en estos seis meses, pero éstas últimas horas parecía haber sido un examen donde habíamos repasado todo lo aprendido anteriormente. Seguramente acabaría teniendo moratones en diversas partes del cuerpo. Actualmente me tenía atada boca arriba a una mesa, con la cabeza colgando sobre el filo y con su polla metida hasta el fondo de mi garganta. La tenía tan profunda que apenas podía respirar, y la postura no ayudaba demasiado a eso, pero no quería perder ni una sola gota de la última corrida qu

