Bajo las Sombras del Juramento La noche cayó sobre la mansión como un manto pesado, y Clara, sintiendo la necesidad de aire fresco, caminó lentamente hacia el jardín trasero. Su bastón resonaba en el suelo empedrado, y cada paso parecía más un desafío que un avance. Sin embargo, había aprendido a convivir con su cuerpo, a aceptar su limitación sin dejar que definiera quién era. Mientras se apoyaba en la baranda del mirador, sintió que no estaba sola. Un escalofrío recorrió su espalda antes de que una voz grave rompiera el silencio. —Deberías estar descansando. —Aidan apareció entre las sombras, su figura alta y musculosa parecía absorber la luz de la luna. —Y tú deberías dejarme respirar un poco —respondió Clara sin voltear, pero una sonrisa juguetona curvó sus labios. Aidan siempre er

