Al llegar allí los nervios se harían reales, estaba a un paso de tener un pequeño creciendo dentro de mi, esa primera experiencia y primer embarazo serían robados de mis manos, no lo disfrutaría y no lo vería crecer más allá de nueve meses de embarazo. Quizás no había pensado en el daño psicológico que podía dejar, y el apego que probablemente sentiría por él, estaría allí, día y noche, escuchando mi voz, escuchando mi forma de ser y muriendo por salir de allí. Era justo pensar que quizás nunca le vería mover sus manitas, jugar con sus manos y mucho menos reír, el hecho de que aquel bebé fuese de Bella y Tyron, no quitaba que fuese un poco mío, aunque estuviese en casa de visita, se llevaría una parte de mi, estaba segura de eso. Charlie siempre me miró desde la lejanía, quizás querí

