Capítulo 125 Paul ayuda a Jacinta Paul —Ya es tarde —dijo Teo desde el volante, rompiendo el silencio dentro de la camioneta—. Y con esta lluvia no llegaremos muy lejos. Será mejor que nos quedemos en algún lugar por la noche. Miré por la ventana. Las gotas golpeaban con fuerza el cristal, y el sonido de los truenos a lo lejos auguraba una tormenta peor. Jacinta necesitaba atención inmediata, pero con este clima, no llegaremos muy lejos, no teníamos otra opción, más que quedarnos. —Hay un hospedaje cercano, tipo cabañas —sugirió—. No está lejos de aquí. Podríamos quedarnos allí hasta el amanecer. Teo asintió, respaldando su propuesta. —Es lo más sensato. Allí podríamos atender a Jacinta, y yo puedo llamar a un médico de la zona. Es un buen lugar, cómodo y seguro. Me crucé de brazos

