Capítulo 53 Un maldito sin sentimientos Jacinta Mi respiración seguía agitada, pero poco a poco el miedo se desvanecía, dejando espacio para la ira. ¿Cómo se atrevía? Paul había jugado con mis miedos y ahora está aquì, de nuevo. ¿Por qué no me deja en paz? — ¡No iré contigo a ningún lado! —grité, mi voz cargada de desesperación. —Ya te has burlado lo suficiente de mí. Quédate con Catherine, ella es tu prometida original. Yo jamás podría reemplazarla. Escuché un suspiro de su parte mientras se aflojaba la corbata y daba un paso más hacia mí. — Te exijo que me digas cómo me encontraste. — ¿Exigir? —repliqué con sarcasmo, incapaz de contener mi enojo—. ¿A mí? Ni siquiera eres buena ocultándote. Y es de muy mal gusto escuchar conversaciones ajenas. Mis ojos, aún rojizos e hinchados po

