Axel, camina hacia mí, sujetando con fuerza el cabello de mi nuca entre sus dedos, provocando que incline mi rostro hacia él. Mis latidos golpean con intensidad mi interior. ─Ciro me hace el amor ─digo, entre mis dientes. ─Él, es un marica, no yo ─espeta, y me lanza en la cama, mi cuerpo rebota, pero, él no deja que se mueva mucho, pues, se coloca encima de mí, abriendo mis piernas─. Me encanta lo dispuesto que siempre está tu coño para mí, todo húmedo ─detalla, posando sus dedos en mi sexo, procede a separar los pliegues lubricados, aguanto los jadeos y gemidos «Mi madre y Lucas están afuera» pienso, alarmada, no puedo hacer mucho ruido. ─Vete al infierno ─gruño entre dientes, y me giro, volteándolo como puedo, para intercambiar de posición, ahora soy la que está encima de él, sinti

