Capitulo Siete

946 Palabras
Me froto los brazos para apaciguar un poco el frío que ha comenzado a sentirse, la mayoría de los invitados ya se han retirado, nuestra mesa se mantiene casi llena a excepción de Ethan que se retiró hace algunos minutos. Escucho el ruido sordo del saco de Henry golpeando el rostro de Izan. — Deberías estar más atento a tu novia. — Dice Henry molesto mientras bebe de un solo trago el liquido en el interior de su vaso. — Estoy bien, no es necesario, seguramente tú novia también tendrá frío. — Me niego a usarlo. — Existen otras formas de quitar el frío Emily.— Pasa la mano por detrás de la espalda de su novia y aprieta su diminuta cintura. Alejo la mirada y me concentro en la conversación que sostiene Izan con Michael, tiene un sentido del humor bastante parecido, ambos solo relajados. — Aún recuerdo cuando jugábamos, era mucho más grande que ustedes y siempre terminaba ganando, después los ponía a ordenar mi habitación como castigo. Ambos se rien. — ¿Que opinas hermanito? ¿quieres jugar? — ¿No te parece que ya estamos bastante grandecitos para esos juegos?— Responde molesto. — Nunca se es lo suficientemente viejo para divertirse. — De un salto se levanta de su lugar y corre al interior de la casa. En menos de cinco minutos regresa cargando algunos juegos de mesa, las cajas lucen viejas y maltratadas, como si se hubieran abierto muchas veces. Jenga, monopoly, uno, ahorcado, todos juegos de niños Pero aún así la mayoría de los que estamos en la mesa estamos deseosos de jugarlos, incluso la novia de Henry acerca su silla a la mesa. — El ganador elegirá el castigo para el resto del grupo, como en los viejos tiempos ¿con cuál deberíamos empezar? — Comenta Izan animado. — Sugiero que lo hagamos a votación. — Opino. — Buen, voto por Jenga. — Comienza Izan. — Jenga. — Digo con la mano levantada. — Monopoly. — Vota Henry. — Jenga. — Monopoly — Está decidido ganamos Jenga tres a dos. Emocionado abre la caja y comienza a apilar los bloques hasta armar la torre. Entre risas y suspenso comenzamos a sacar bloques haciendo la torre cada vez más alta. Levanté la mirada y note como por un momento parecían haber desaparecido las diferencias entre los dos hermanos. La risa y los gritos de emoción suenan con fuerza cuando Henry derriba la torre. — Hay cosas que no cambian con el tiempo. — Comenta izan refiriéndose a la derrota de su hermano. — Por suerte eres mejor en el juzgado que en los juegos de mesa. — Se burla su amigo Michael, bueno, Mike, como me pidió lo que lo llamara. — El grandioso Henry Clark tan vulnerable justo ahora, ¿que castigo deberíamos elegir para ti? — Lo que sea, solo termina con esto. — Frunce el ceño y se cruza de brazos, su novia no pierde oportunidad para consolarlo y se pega a él. — Aunque me encantaría quedarme y disfrutar de este memorable momento, temo que tengo que marcharme. — Se despide en cuanto una despampanante mujer pasa delante de nosotros. Ahora estamos solo nosotros cuatro y un silencio incómodo, me doy cuenta que la conversación solo fluía gracias a Izan y Mike, Pero ahora que no está solo hay tensión en el ambiente. — Lo tengo. — Grita emocionado. — Podrías presentarte a la oficina vistiendo una de esas camisas coloridas con estampados ridículos. — ¿Nunca maduraste? — Estás confundiendo ser maduro con ser amargado querido hermanito. — Está bien Izan, es solo un juego no tienes que seguir con eso. — ¿Lo es? estoy seguro que si mi hermanito tuviera la oportunidad estaría trapeando el piso de la oficina con mi rostro. — Estamos de acuerdo por primera vez. Agradezco que la novia de Henry le haya pedido retirarse, la calidez del saco junto a su aroma estaban creando el ambiente perfecto para dormir, la silla no era precisamente cómoda Pero las casi veinticuatro horas sin dormir estaban causando estragos en mi cuerpo. Me muevo, ruedo y me retuerzo sobre la cama sin poder conciliar el sueño. ¿Debería enviarle un mensaje a Izan para avisar que saldré de la habitación? No es mi casa y no debería andar vagando por ahí sin permiso, pero son las tres de la madrugada, probablemente este dormido en éste momento. No tomara ni cinco minutos, iré por un vaso de agua y volveré a la habitación. Tomo el saco que Henry de mala gana me prestó antes y lo uso para cubrirme, estoy usando el mismo vestido desde que llegué a este lugar, en mi necedad por cargar el menor equipaje posible me olvidé de empacar una pijama así que no tengo opción que usarlo para dormir. Me cubro y salgo en silencio de la habitación, no hay ni un solo sonido en la casa y... — ¿Que haces?— Escucho seguido de un clic que enciende una tenue luz en aquel pasillo largo y oscuro. — Ay madre, que susto. — Ahogo un grito y me llevo las manos al pecho para confirmar que mi corazón sigue latiendo. — Esa no es la habitación de Izan. — Comenta Henry con los brazos cruzados sobre su pecho desnudo, lleva puesto solo un pantalón de pijama. — Lo se. — Le resto importancia a su comentario y me abrazó para cubrir mi pecho ya que no llevo sostén, me siento avergonzada al recordar que llevo puesto su saco. — Esto...yo... pensaba devolverlo después. No tenía idea de que nuestras habitaciones estaban frente a la otra.
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