La fiesta aún no había terminado, los meseros llevaban a las mesas muchas de las botellas de champagne aún sin destapar. Phillipp estaba orgulloso de todo lo que su noche de cumpleaños había ocasionando, esa noche se habían formado muchas parejas, se habían separado otras tantas y algunas otras reafirmaba su amor, cómo lo hacían William y Daphne. —¿Es suficiente para que entiendas que si te amo? — cuestiono William —Si quieres que haga alguna otra cosa solo tienes que pedirlo, puedo entregarte toda mi fortuna, no espero que me devuelvas nada, pero no te alejes de mi lado— inquirió desatando el antifaz de ella para ver por completo su rostro. —No hace falta nada más, te creo— expresó con un nudo en la garganta, está vez se le había formado por las ganas de llorar de felicidad, era real,

