60 Camille Lamentablemente no pude arrancarle los pelos a Regina, pero ganas no me faltaron. Estaba apunto de irme contra ella cuando mi querido suegro se atravesó y lo impidió, pues el mismo fue el que le dio la paliza verbal a esta señora. —Rebecka se irá con nosotros, ya comprobaste que no puedes controlarte, solo le haces daño Regina. —¡Ya te dije que no tienes derecho!—recalco. —No lo decidiré yo, ella ya es mayor y puede decidirlo. —Bien, te aseguro que mi hija decidirá volver a casa conmigo—se cruzo de hombros muy segura de si misma. Pobre perra... Cuando llegamos a la habitación de Rebecka ella ya estaba lista para partir, estaba de espaldas viendo la ventana. —Rebecka...—murmuro Alessandro pero ella solo volteo por encima de su hombro. —Estoy lista para irme contigo—

