No he estado en la guardería desde que se conoció la noticia de la supuesta muerte de Sinclair, y cuando entro soy recibido con un coro de gritos emocionados de los niños. Me arrodillo y abro los brazos a los cachorros, asegurándome de besar cada mejilla y nariz que pueda alcanzar. “Ella, ¿dónde has estado?” novelxo Una de las chicas mayores exige vehementemente, cruzando los brazos sobre el pecho, “¡Han pasado años y años!” “La señorita Izzy dijo que estabas enferma”. Alguien más interviene antes de que pueda responder. “Puedes tomar prestada mi congestión si quieres, ella siempre me hace sentir mejor”. Están todos clamando respuestas a la vez, novelxo y lo único que puedo hacer es ofrecerles abrazos y disculpas por mi ausencia. “¡Oh gracias! Lo sé, he estado ausente demasiado tiempo, per

